Estamos en una situación de emergencia democrática, provocada por la corrupción del Partido Popular, es una obligación ética por parte de los partidos de la oposición, exigir responsabilidad política a través de una moción de censura. Desde 1978 se han presentado dos mociones de censura. La primera fue en 1980, Felipe González, entonces líder de la oposición, se presentó como candidato al presidente del Gobierno Adolfo Suárez. Y, la segunda en 1987, Alianza Popular, presentó como candidato a Antonio Hernández-Mancha, en contra de Felipe González. Ambas iniciativas fracasaron.

Esta moción de censura por parte de Podemos, puede ser el inicio de una nueva etapa en la política española, aunque probablemente terminará en mera anécdota, al no tener el apoyo del resto de partidos de la oposición. Es la oportunidad de que Podemos demuestre que puede ser un partido de gobierno, con ideas, con personas preparadas y con un proyecto político, como opción a esas personas indignadas por la situación actual, aunque pierda la moción de censura.

Por situación de emergencia se entiende amenaza, peligro o grave deterioro de la democracia y de las instituciones. Los hombres y mujeres, de esta sociedad española se merecen escuchar todos los casos de corrupción y que se laven todos los trapos sucios en el Congreso de los Diputados. Porque aunque esta moción de censura fracase, el objetivo debe ser conseguir, más pronto que tarde, una alternativa de gobierno a Mariano Rajoy. Estamos en un momento en que el PSOE, no es una alternativa de gobierno, Ciudadanos sigue como partido bisagra y que Podemos nunca llegará a gobernar.

Pablo Iglesias tiene una oportunidad única, para presentarse como candidato a la presidencia del gobierno, porque el PSOE, que tiene diputados suficientes para promover una moción de censura, no tiene intención de hacerlo ahora. Todo está condenado al fracaso de la moción de censura. Pablo Iglesias dijo en 2014, que:  «El cielo no se toma por consenso: se toma por asalto», una moción de censura sin consenso, sin tener mayoría, se pierde siempre. Pero, habrá que intentarlo, si los demás no quieren hacerlo, porque el cielo puede esperar.

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