Alguien dijo que nadie es perfecto, por eso todos nos empeñamos en serlo aunque no lo consigamos. El número tres de Podemos, Juan Carlos Monedero, tampoco es perfecto, presentó la semana pasada una declaración complementaria para regularizar los impuestos que pagó en 2013, por los ingresos que percibió por trabajos de asesoría desde el 2010, sobre la implantación de la unidad monetaria en Latinoamérica. La declaración complementaria es por la diferencia de dinero que abonó a Hacienda por tributar en el Impuesto de Sociedades teniendo que haberlo declarado como persona física a través del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). . Aunque esta no sea la frase de Julio César sobre su mujer, un poco machista,  el César no solo debe ser honrado, sino además parecerlo, sino es perfecto por lo menos que sea legal.

Los dirigentes de Podemos están observados por mucha gente, por sus adversarios políticos y también por sus posibles votantes, no se puede caer en los mismos errores de los que criticamos a la casta. Monedero no interesa como profesor universitario o como persona física que busca alguna manera de pagar menos a Hacienda, lo que preocupa es que uno de los cofundadores de Podemos, se debe a unos principios programáticos  y sobre todo que no diga toda la verdad. Hay que decir lo que se hace y hacer lo que se dice.

Un representante de la nueva política, no puede refugiarse en el corporativismo y la falta de transparencia, no puede defender lo que critica de los demás. Pero, tampoco vale la falta de objetividad de los miembros del gobierno que confunden su opinión con la de afiliados al PP y que tienen tanto que callar por los casos de corrupción en su partido como el caso Gürtel, la supuesta contabilidad en b del PP, los implicados en el escándalo de las tarjetas opacas de Caja Madrid, los políticos y empresarios de la operación Púnica…

Monedero ha regularizado su supuesta elusión fiscal, nadie es perfecto y los de Podemos tampoco y otros tienen mucho que callar, porque la corrupción y ese dinero que no se paga a Hacienda, significa recortes en sanidad, en educación, en dependencia, en investigación, en pensiones, en servicios públicos y más impuestos. Porque, sino es perfecto por lo menos que sea legal. Mal vamos si los indignados tampoco pagan o buscan excusas para no hacerlo. Todo el mundo tiene alguna razón para estar callado.

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