Mentir es algo demasiado frecuente, que está muy presente en nuestras vidas, ya sea por nosotros mismos, o por los demás. Muchas veces mentir, es no decir toda la verdad, decirla a partes o a tiempos espaciados. Mentir es un recurso fácil con el que se corre el riesgo de ser descubierto. Normalmente es una forma contraria a lo que se sabe, se piensa o se cree, aunque algunos se engañan a si mismos y se creen sus propias mentiras o dicen que ellos no han mentido. Lo más grave de la mentira, es que es faltar a la verdad.

Estamos todos acostumbrados a las mentiras: en la vida personal y social, en los medios de comunicación y por supuesto en la política. Mentir es cuando alguien le dice algo que no es verdad a otra persona con la intención de engañarlo, la mentira en política se utiliza para que tengamos una creencia falsa o diferente a la que deberíamos de tener. No se engaña como en la mentira tradicional, de persona a persona, el político quiere engañar a toda la sociedad. La dialéctica de la mentira en la política, está en las palabras utilizadas, en las promesas y hasta en las excusas. Las mentiras no son patrimonio de ningún partido o ideología política, podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que todos no dicen toda la verdad.

En España, de un tiempo para acá, cuando aparece el nombre de Venezuela, parece que crece el grado de enfrentamiento entre la derecha y la izquierda, lo que para unos es su verdad para otros son mentiras. La presencia en España del autoproclamado pre­sidente de Venezuela, Juan Guaidó, y la renuncia por parte del presidente del gobierno Pedro Sánchez a recibirle, ha incremen­tado el enfrentamiento entre el ­Ejecutivo y la derecha. Pero, lo más grave sucedió el pasado lunes, cuando tuvo lugar un extraño encuentro del ministro de Fomento, José Luis Ábalos, que ha dado pie a todo tipo de interpretaciones.

En teoría Ábalos acudió a Barajas a título privado a buscar a un amigo suyo, que es ministro de Turismo de Venezuela, Félix Plasencia y coincidió que en dicho vuelo viajaba la vicepresidenta de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez. Hasta aquí, todo normal, si exceptuamos que la vicepresidenta no puede entrar en España porque sobre ella pesan sanciones de la Unión Europea que le impiden entrar en el territorio europeo. Como todo en la vida, todo lo que se hace acaba por saberse, las verdades diferentes del ministro Ábalos respecto a dicha reunión. No sé si pueden considerarse mentiras, pero supuestamente no ha dicho toda la verdad o la dicho a tiempos y en espacios de tiempo espaciados. No sé si es motivo suficiente para dimitir o para que lo cesen, como pide la oposición. Pero, tener ministros con demasiadas versiones, me crea mucha desconfianza…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *