Los valores son ese conjunto de creencias, opiniones y valoraciones que tenemos acerca de la vida, de lo que nos rodea y son fundamentales en nuestra forma de relacionarnos con los demás, digamos que suplen la función que en otras especies desempeñan los instintos biológicos. Cuando hablamos de valores, debemos tener claro sus prioridades y lo importante que es anteponer siempre los valores a los intereses. Aunque muchas veces los intereses y los valores son diferentes y muchas veces contrapuestos.

La política, debe aspirar a conseguir acuerdos, en torno al interés general y a los valores compartidos de las diferentes partes, intentando no confundir los valores con los intereses. Sin olvidar que muchas veces los intereses también son necesidades y que los valores pueden dificultar el llegar a acuerdos. Llegar a combinar los valores con los intereses es la forma de poner los valores al servicio de los intereses de una mayoría. Si la política no consigue convencer, crea desafección.

Decía el filosofo clásico griego Anaxágoras que: «si me engañas una vez es tu culpa, si dos es mía». A todos los que fuimos a votar el 28-A y depositamos nuestro voto, nos han podido engañar, pero lo que está muy claro, es que si estos políticos no son capaces de llegar a un consenso para formar gobierno y fuerzan unas nuevas elecciones, la culpa será nuestra. Porque de poco valen los valores, sino no son capaces de alcanzar la consecución de los beneficios colectivos.  

Nos hemos olvidado que la política, no debe servir a los intereses propios del partido en cuestión, sino a los intereses generales. Los que nos representan deben recordar que por encima de todo se deben a los que les votamos y no a conseguir el poder para instrumentarlo en su beneficio. Se han olvidado de los valores y también de los intereses que deben defender. Y, que se supone que para eso les votamos.  

En la dictadura franquista los partidos políticos lucharon por algo inevitable: la democracia. Los partidos políticos en la Transición lucharon por conseguir el consenso. Los partidos políticos hicieron su papel de conseguir un cambio social y político, supieron interpretar los intereses de los movimientos obreros, universitarios y sectores transformadores de la sociedad. Ahora, les debemos reclamar a nuestros políticos que escuchen lo que hemos votado y que obren en consecuencia. Lo demás, si nos dejamos engañar será nuestra culpa… 

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