La igualdad ante la ley es una frase tan repetida como falsa, pero no todos somos iguales ante la ley. Hay personas que sí son diferentes por razón de nacimiento: la monarquía y la nobleza. Son fruto de épocas inmovilistas, totalitarias y por supuesto nada democráticas. Una monarquía que fue designada por el general Franco, quien se creyó tenia el derecho de nombrar a su sucesor en la jefatura del Estado a título de rey. El dictador aclaró que se trataba de una «instauración, no una restauración». El día 22 de noviembre de 1975 don Juan Carlos de Borbón,dos días después de la muerte de Franco, asume la Jefatura del Estado español. Celebradas las elecciones generales de 1977, las Cortes elegidas, que adquirieron el carácter de constituyentes, elaboraron y aprobaron la Constitución de 1978, que reconoció a la monarquía parlamentaria como forma de estado.

Dice la Constitución Española de 1.978 en el Título Preliminar, artículo 1 que: «La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado» pero el pueblo no elige a su Jefe de Estado, porque más adelante se afirma que: «La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria». Sin embargo en el Título I, capítulo segundo, artículo 14 nos habla de la igualdad, dice que: «Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social»

En la actualidad en España, el rey es quien, conforme al articulo 62 de la Constitución, establece los honores y distinciones para hacer nuevos nobles. El rey Juan Carlos I, hizo duquesa de Palma a su hija Cristina, con motivo de su boda con el jugador de balonmano Iñaki Urdangarin. El BOE publica este viernes el real decreto por el que se revoca la facultad de usar el título de Duquesa de Palma de Mallorca a la hermana del rey. Es decir, el Rey Felipe VI le ha quitado a su hermana el título que le concedió su padre.

Parece una película de la Edad Media o un capitulo de Juego de tronos, pero es una secuencia de la realidad de nuestro país, donde todos no somos iguales. Cristina de Borbón tras la imputación de Iñaki Urdangarin en el sumario abierto por el juez José Castro y la explosión del caso Nóos, se esperaba su renuncia a sus derechos como infanta, que incluían su posición en la línea de sucesión a la Corona, y la renuncia al uso del título de duquesa de Palma. Pero sigue manteniendo sus derechos sucesorios.

No creo en la monarquía, ni en la nobleza, ni en nada que recuerde a feudalismo, a minorías privilegiadas de clase, a ser solo por nacer y a prevalecer sin el refrendo de los votos. Creo en la igualdad de todas las personas. Algún día cuando la ciudadanía crea que es el momento será el momento de plantearse las reivindicaciones históricas de que España sea republicana, si lo refrendan con su voto los españoles.

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