A mediados del siglo XX, las condiciones de trabajo eran lamentables, la jornada de trabajo se extendía a más de doce horas, no había límites para la explotación. El 1º de mayo de 1886, un grupo de obreros anarquistas lanzó en Chicago una campaña para lograr la jornada de ocho horas de trabajo. La filosofía era: 8 horas para trabajar, 8 para dormir y 8 para la casa. Tras tres días de huelga, de enfrentamientos entre los trabajadores y la policía, el 4 de mayo se convocó una concentración en la plaza de Haymarket, un artefacto explosivo estalló, murió un policía,  lo que provocó que los policías abrieran fuego contra la multitud. Las autoridades responsabilizaron del crimen a los trabajadores y más de 30 personas fueron detenidas por sus ideas radicales, tres de ellos fueron condenados a prisión y cinco a la horca. En 1889, la Conferencia Internacional de Trabajadores, reunida en París, acordó fijar el 1º de mayo de cada año como el día de los trabajadores, una jornada de lucha y recuerdo, de aquellos «mártires de Chicago».

Casi 130 años después, sigue habiendo explotación, precariedad y paro para los trabajadores. El empleo en España, es de peor calidad, la mayoría son contratos eventuales,  tradicionalmente estacional, muy vinculado a sectores de temporada como la agricultura, la hostelería, el turismo y el comercio. Unos sueldos que no garantizan un nivel de vida digno, creando una situación de precariedad que aproxima a los trabajadores al umbral de pobreza.

La Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE) conocida el pasado 27 de abril, desveló que el número de desempleados era de 5.444.600 españoles, con una tasa de más del 50% en paro juvenil. Un descenso en la protección de los desempleados, con más de 2,5 millones de parados que no perciben ninguna prestación ni subsidio. Y, el efecto desánimo entre los parados que ya no buscan empleo por las escasas posibilidades de encontrarlo.

El 1º de Mayo no se puede celebrar, ni incluso conmemorar como Día del Trabajo o Día de los trabajadores, más parece el «Día del sin trabajo y de la pérdida de derechos». Los que tenemos poco y los que no tienen nada, tenemos que luchar para se cambie el modelo económico y social. Deben de haber nuevas políticas industriales y tecnológicas, impulsando actividades que generen mayor valor añadido a través de la Ciencia,la Tecnología y la Innovación. Fomentar el empleo de calidad, la formación profesional y la protección a los desempleados.

La crisis económica la estamos pagando los trabajadores, los que vivimos de nuestro trabajo, perdiendo derechos y retrocediendo en nuestras condiciones laborales y sociales. Hay que luchar contra la conformidad, hemos de luchar por un empleo digno y con derechos.

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