La presidenta del PP de Madrid y candidata a la Alcaldía, Esperanza Aguirre, ha anunciado este lunes sus primeras propuestas: restringir manifestaciones, multar los grafitis y la prohibición a indigentes de dormir en la calle porque ahuyentan al turismo.

Según explicó Esperanza Aguirre, la mayor queja de los vecinos es que no pueden disfrutar de sus calles y parques por la noche porque «hay personas, generalmente de origen extranjero» que duermen en las calles. Parece que en Madrid tienen una fijación por los indigentes, Ana Botella cuando era concejala de Medio Ambiente relacionó a los «sin techo» con la suciedad en las calles de Madrid, luego como alcaldesa legisló contra los indigentes para multarles si dormían en la vía pública y además adaptó el mobiliario urbano para dificultarles tal posibilidad.

Hablan de que los indigentes ahuyentan el turismo, pero no hablan de su dignidad como personas y su derecho a un trabajo: «El derecho al trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia » (Constitución Española, Art. 35). Y aún más: «Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación» (Constitución Española, Art. 47).

Es curioso que cuando llegan unas elecciones no se hable de derechos, sino de xenofobia. Los futuros alcaldes aducen que los mueven las quejas de los vecinos, quieren ganar votos con ese supuesto malestar vecinal, vinculando al final inmigración y delincuencia, como lo hizo en las anteriores elecciones municipales el polémico Xavier García Albiol, alcalde de Badalona por el PP.

Lo que se esconde detrás de hablar de los indigentes es una maniobra electoralista, al igual que bajar los impuestos o hacer una sociedad donde prive lo privado sobre lo público, para ganar votos en lo que se considera su electorado natural. Pero,lo que no se puede permitir es la discriminación por la posición económica, los indigentes son muchas veces el fruto de la sociedad, los indigentes tienen derecho a vivir en la calle, a no ser ni detenidos ni retenidos contra su voluntad, el Estado tiene la obligación de protegerlos a ellos y al resto de los ciudadanos.

Un comentario sobre “Los indigentes y el turismo.”

  1. La situación en que viven las personas sin hogar se denomina sinhogarismo, algo que nos pueda pasar a cualquiera y hablo de ello con toda la experiencia. Parto del principio que todas las personas tienen dignidad y que no somos animales que debamos vivir a la intemperie. Que su exclusión delata nuestro modelo de sociedad que le da igual que hombres y mujeres estén tirados en la calle.

    Las personas sin hogar son la consecuencia de unos problemas personales, económicos o de salud que están señalados por la sociedad por el estigma, la culpabilización y la indiferencia. La solución no está en los Servicios Sociales, está en buscar medidas para recuperar la dignidad de las personas sin techo. Vivir en la calle no es una decisión es la ausencia de alternativas y eso no es solo culpa de la persona sino también de la sociedad.

    Si las personas sin techo pueden superar sus problemas personales, económicos o incluso de adicciones debe ser con la ayuda de la sociedad. La sociedad no debe nunca ser un muro que impida y limite los derechos de las personas, vulnerando derechos como la vivienda, la intimidad, la propia imagen o la seguridad personal. Y, mucho menos para que sean parte de los objetivos electoralistas de algunos partidos.

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