La Marea Blanca sigue luchando contra los recortes en sanidad, defendiendo que las prioridades políticas y económicas no afecten a la salud como un derecho humano fundamental. Porque los recortes en sanidad matan. Las principales quejas son los recortes de la Administración y la privatización en contra de la sanidad pública. No es solo una reivindicación de los profesionales de la salud, es un tema que nos afecta a todos, que esperemos no tener que utilizar.

No estamos hablando de temas que no afecten directamente a la ciudadanía, estamos hablando de temas de diario como reivindicar que las agendas de los médicos de primaria no superen los 40 pacientes, que tengan 10 minutos por paciente, que se tenga turno de tarde para las personas que trabajan; que no se demoren tanto las consultas de los especialistas y pruebas médicas; plantillas adecuadas a las necesidades poblacionales; contra el cierre de urgencias; mejora de la sanidad rural; la prohibición de la desgravación fiscal de lo seguros privados de salud; impulsar la investigación; acabar con la precariedad laboral… En definitiva, que aumente el presupuesto para sanidad en general. 

Si nuestros políticos se vanaglorian en repetir una y otra vez, que disfrutamos de la mejor sanidad del mundo, es curioso que cada vez estén más empeñados en los recortes y privatización, construyendo hospitales públicos con gestión privada, un servicio que es uno de los pilares del Estado de bienestar. Solo existen dos formas de cambiar esta deriva: en las urnas o a través de luchar en las calles. Las prioridad de un Estado democrático no pueden ser obtener beneficios económicos de la salud y guiarse por razones ideológicas, porque los recortes en sanidad matan. Todos somos pacientes potenciales de la sanidad pública y ese es el principal motivo por el cual hemos de participar en el movimiento de la Marea Blanca, nos estamos jugando nuestro derecho a la salud…

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