Los beneficios económicos crecen en la pandemia, mientras la desigualdad aumenta. No obstante, tiene poco sentido discutir si es ético o no, que las empresas y los bancos obtengan beneficios, porque ese es su principal objetivo empresarial. En cualquier crisis o recesión económica, cuando se intenta hacer una reflexión ética, el poder económico cambia su modelo de gestión y modo de entender la relación con su entorno, para ganar dinero, para aumentar sus beneficios. Esta es la gran paradoja de cualquier crisis, sea provocada por una guerra, una catástrofe natural o simplemente económica, mientras a una gran mayoría les toca sufrir las penurias económicas, otros se benefician, creando más desigualdad. Tras la caída del comunismo, ya sólo queda en el mundo el capitalismo.

La economía de mercado o capitalismo, ha significado en casi todos países, más progreso económico y más libertad, donde la asignación de los recursos está determinada por una enorme cantidad de decisiones descentralizadas, independientes y coordinadas mediante el mecanismo de precios y mercados, que son quienes provocan las decisiones. Donde el beneficio es el objetivo fundamental de la empresas. Donde el mercado es simplemente el modo de denominar la oferta y la demanda, el lugar y el momento para intercambiar libremente, buscando beneficiar a los demás y obteniendo un beneficio. La oferta y la demanda determinan la cantidad que se produce de cada bien y el precio a que debe venderse, una crisis supone una reconversión productiva y una reconversión del consumo.

Los beneficios económicos son el motor del crecimiento económico, para poder invertir se tiene que haber generado beneficios, porque en la economía de mercado, tiene que haber algunas personas o empresas que tengan suficiente dinero para ahorrar e invertir. Pero, todo esto genera desigualdad, siendo esto una cuestión de falta de equidad y de justicia social, que con la desgracia y las penurias de los demás obtengan más beneficios.

La banca vuelve a prestar dinero a empresas y familias, que recurren a los créditos para afrontar los problemas de liquidez del parón de la actividad económica con el confinamiento, con intereses cada vez más elevados. Las empresas del Ibex 35, que según el informe La hora del compromiso, de Oxfam Intermón, han repartido 9500 millones de euros entre sus accionistas en plena pandemia, pero anunciando EREs a su plantillas y reducciones de sueldos. Despejada la incógnita de quién será el presidente de EE UU en los próximos cuatro años, la mayor subida de las Bolsas de Europa y Wall Street, tras conocerse que la vacuna contra el coronavirus en la que trabaja los laboratorios Pfizer, es eficaz en más del 90% en su ensayo de fase 3.

Por encima de todos los contagios, de las muertes, de los posibles colapsos de la sanidad, solo importan los beneficios: de la banca, del Ibex 35 y de las Bolsas. La economía está enfocada solamente al logro de objetivos económicos, sus presupuestos se olvidan siempre de los principios éticos sociales. Las empresas se olvidan de asumir su responsabilidad con el entorno y con sus propios trabajadores, porque ya han satisfecho el ciclo de la oferta y la demanda, y por supuesto han obtenido mayor demanda de sus productos, crecimiento empresarial y mayores beneficios económicos. Esto es el Mercado, aunque algunos sigamos pensando que el capitalismo no es la solución, es el problema.

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