El Papa Francisco dijo en la audiencia a la prensa internacional que siguió al cónclave, en marzo de 2.013: «Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres». Pero, la Iglesia Católica siempre ha sido una gran potencia económica e inmobiliaria, que se ha olvidado de su doctrina, porque Jesús era pobre. El Estado Vaticano es un Estado soberano con sus embajadas, nunciaturas y también su banco.

El Instituto para las Obras de Religión (IOR)  conocido popularmente como el Banco Vaticano, es el banco de la Iglesia Católica, un banco que debería tener la ética como su mayor premisa, un banco con poca transparencia y que nunca ha luchado adecuadamente contra el blanqueo de capitales, fue en 2.012 cuando presentó públicamente su primer balance anual. El Banco Vaticano en principio debería gestionar cuentas del clero, empleados o exempleados del Vaticano pero destacan contrato de gestión patrimonial que tienen que ver muy poco con los principios del cristianismo.

Ha cerrado 2014 con un beneficio neto de 69,3 millones de euros, lo que supone multiplicar por 24 el resultado de 2013 cuando ganó 2,86 millones. Se destinará 55 millones al presupuesto de la Santa Sede y los 14,3 millones irán destinados a reserva de capital del Banco Vaticano.

El Papa Francisco el 8 de agosto de 2013, promulgó un «motu proprio» (una orden papal) para “la prevención y la lucha contra el blanqueo” por el que creaba un comité para supervisar las finanzas de la Santa Sede y el Estado del Vaticano. El Papa Francisco en abril de 2.013 creó una comisión para analizar a fondo el funcionamiento del Banco del Vaticano con el objetivo de reformarlo, su decisión de transparencia e incluso, si era necesario, cerrar el Instituto para las Obras de Religión (IOR).

El Banco Vaticano toma depósitos de sus clientes y los mantiene en custodia, no presta dinero, no hace inversiones directas, no especula con divisas ni con bienes, su actividad fundamental es recibir dinero como depósito y luego invertirlo en bonos gubernamentales, bonos corporativos y en el mercado interbancario. Y, multiplica por 24 los resultados de 2.014 respecto a 2.013.

Desde su fundación, el Banco del Vaticano está envuelto en escándalos de corrupción y homicidios, siempre ha sido noticia por los malos manejos. Al ser un banco no controlado por las autoridades italianas o europeas, la mafia italiana ha intentado repetidamente usarlo para blanquear su dinero sin miedo a ser confiscado. Un banco oscuro y mediano para un estado como el Vaticano, al servicio de la Iglesia y no con demasiados principios cristianos.

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