En Catalunya, una cierta parte del independentismo, está alentado con entusiasmo, la teoría de la conspiración de que el Gobierno de España permitió la masacre de los atentados de Las Ramblas y Cambrils de 2017.  Una manera velada de afirmar que la inteligencia española (CNI) tenía información del posible atentado yihadista y no quiso evitarlo, para frenar el referéndum. Este miércoles, en el quinto aniversario del atentado de la Rambla, un reducido grupo de personas ha roto el minuto de silencio con gritos llamando conocer “la verdad” sobre el atentado. No era el momento, aparte de una manera de hacer daño a los familiares y amigos de las víctimas. Aparte, de una falta miserable de respeto y de educación. Las teorías de la conspiración siempres son peligrosas, pero más aún cuando se intenta hacer daño y despertar nuevos fantasmas en el independentismo catalán.

Una de las características de una buena teoría conspirativa es: un enigma dentro de un misterio, con mucha exageración y un buen marco interpretativo. El atentado del 11-M marcó un antes y un después de las teorías de la conspiración en España. Algunos medios de comunicación quisieron convencer de la autoría de los atentados a ETA, un atentado a cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid llevados a cabo por terroristas islamistas cercanos intelectualmente a Al Qaeda. El 11-M se utilizó políticamente por el Partido Popular, incluso el presidente del Gobierno José María Aznar, aún sigue manteniendo hoy en día, que «los que idearon» los atentados terroristas del 11 de marzo, no están ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas», y que «sean quienes sean» consiguieron su objetivo: «cambiar el curso político de España», en las elecciones generales en las que venció José Luis Rodríguez Zapatero. Era como querer convencernos a la ciudadanía que el 11-M lo montó Zapatero para desalojar al PP del poder.

Ahora, una parte del independentismo catalán quiere conocer «la verdad» sobre la responsabilidad del Estado y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en  los atentados de 2017 en Barcelona y Cambrils. Durante el minuto de silencio, incluso, uno de los presentes ha gritado: «Vamos a dar un pequeño susto a Cataluña», en relación a unas declaraciones que realizó el comisario jubilado José Manuel Villarejo a TV3 sobre el papel del imán y su colaboración con el CNI. Gritos de «España es un Estado asesino, queremos la verdad, hipócritas». Al terminar el acto, la presidenta de Junts, Laura Borràs, se ha acercado a estos manifestantes, que la han recibido a gritos de ‘presidenta’ y han coreado el himno de Catalunya «Els Segadors». Otra teoría de la conspiración alimentada, esta vez, por una parte del independentismo catalán, que envenena la convivencia, creando demandas de «verdad y responsabilidad» que profirieron medio centenar de independentistas radicales, abonados a las «teorías conspirativas».

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.