La salud mental es esencial para la salud y el bien estar de una persona y su comunidad, las enfermedades mentales, son una enfermedad más, que no son ni una debilidad ni una culpa de la persona que la padece, simplemente necesitan la ayuda de un profesional y un tratamiento. Las enfermedades mentales alteran las relaciones sociales, el trabajo, el estudio y la forma de enfrentarse a los diferentes problemas. Todas las personas corremos riesgo de tener problemas de salud mental. Las personas sanas o enfermas, son ante todo personas, las que tienen una enfermedad mental, deberían tener los mismos derechos que cualquier otra persona. Lo único que necesitan son recursos para poder ejercer plenamente estos derechos. Por eso, se agradece que los políticos alguna vez, se acuerden de que existen otros problemas que afectan a muchos ciudadanos y ciudadanas.

Hoy en el Congreso de los Diputados, Iñigo Errejón de Más País , ha dirigido al presidente Pedro Sánchez, la necesidad de actualizar la estrategia de salud mental y doblar el número de psicólogos en la sanidad pública española. Según el último barómetro del CIS, 6 de cada 10 españoles tienen síntomas de depresión y ansiedad, y hasta 10 personas se suicidan al día en España. El límite entre enfermedad y salud mental no es un límite claro ni bien definido, y responde a múltiples, y en algunos casos desconocidas causas del tipo causa-efecto. Seguro que todos en algún momento de nuestra vida, hemos experimentado sentimientos de ansiedad, tristeza, malhumor insomnio, etc. que nos pueden provocar un comportamiento social desajustado. En estos momentos de fatiga pandémica, muchas personas son susceptibles de sufrir estos desajustes y tienen derecho a recibir ayuda profesional.

Iñigo Errejón ha señalado que: «Si yo le digo Diazepan, Valium, Lorazepam, Trankimazin o Lexatin ¿por qué todos sabemos de que estoy hablando? Si estuviera hablando de medicamentos para el riñón o el hígado no los sabríamos. ¿En qué momento hemos normalizado que para que nuestra sociedad funcione, tenemos que vivir permanente medicados?«. Aunque, dicho comentario no lo han considerado de igual manera todos los diputados, porque un diputado de la derecha le ha espetado: «vete al médico«. Eso es lo que desearían muchas personas tener la ayuda y el tratamiento de un psicólogo por parte de la Seguridad Social, y no tener que recurrir a uno de pago o simplemente a no tener ayuda, por falta de recursos económicos. La salud mental debería abordarse desde la atención primaria, que es el escenario perfecto, para atender a toda la población, asegurando así un soporte por parte de los servicios especializados.

Las políticas gubernamentales deberían tener como prioridad social y política la salud mental, llevando a cabo una detección precoz de los trastornos mentales severos, favoreciendo una rápida recuperación de los pacientes y la disminución del consumo de psicofármacos y la automedicación. La salud mental no es algo que le pasa solo a los demás, todos podemos tener algún trastorno mental que modifique nuestra capacidad para relacionarnos, afrontar de manera más eficaz los problemas, realizar un trabajo o un estudio más fructífero y efectuar un aporte más positivo a la sociedad. Por todos esos motivos, es tan necesario, como pedía Iñigo Errejón que: «Hay que doblar el número de psicólogos en la salud pública, porque que alguien te eche una mano cuando estás solo y lo pasas fatal no puede ser un lujo»  Quizás, como dijo Errejón «no es un tema de máxima actualidad pero sí de mayor importancia«.

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