La normalización es la acción y el efecto de normalizar pautas que se consideran habituales, pero que pueden ser cuestionables. La normalización siempre está ligada al poder, como un factor que influye en todos sus miembros, tanto a nivel político, social, económico y cultural en un contexto determinado. Es un proceso a través del cual las personas o los grupos cambiamos conductas y pensamientos, además de ser una forma de evitar conflictos dentro de la sociedad y de intentar convertirnos en iguales, con un pensamiento y comportamiento único. La normalización facilita y beneficia siempre al poder político o económico, buscando una falsa idea de favorecer al conjunto de la sociedad. Si la crisis económica de 2008 intentó normalizar la precariedad como solución, ahora parece que cuando se habla de alcanzar una nueva normalidad se está hablando de una nueva precariedad, sin haber salido aún de la anterior.

Este es el peor momento para debatir si es necesaria la derogación completa de la Reforma laboral de 2012 aprobada por el Partido Popular, en el que se generalizó una pérdida de derechos de los trabajadores y la libertad de los empresarios para tomar decisiones, como: el despido objetivo, por causas económicas, organizativas, técnicas o de producción con 20 días de indemnización en España;  que los empresarios que atravieses dificultades económicas, y las justifiquen, podrán desvincularse del convenio que regule su sector y decidir las nuevas condiciones de trabajo; la rebaja salarial generalizada permitiendo a los empresarios modificar el sueldo de sus trabajadores sin previo acuerdo; el absentismo laboral individual, que bastaba con que un trabajador faltara de forma justificada más de un 20% de las jornadas a su trabajo durante dos meses o un 25% en cuatro meses para poder prescindir de él, medida que fue derogada en febrero de 2020 por este Gobierno de coalición Psoe-Unidas Podemos.

Ahora, se enfrentan dos posturas dentro del Gobierno, la de la ministra económica Nadia Calviño y el vicepresidente segundo Pablo Iglesias, una que considera “absurdo” y “contraproducente” abrir el debate en un momento de crisis económica como el actual y la de Pablo Iglesias a razón del acuerdo que PSOE, Unidas Podemos  y EH Bildu que suscribieron la derogación íntegra, que después tuvo que matizar. En la peor crisis social y económica en España, quizás no es el mejor momento de hacer compatible  el respeto a los derechos de los trabajadores, con la buena marcha de las organizaciones empresariales, porque si no hay medidas a favor de las empresas no podrá existir el derecho al trabajo.  Pero, ¿hasta que punto deberá seguir existiendo una Reforma laboral que reduce los derechos a los trabajadores y los precariza? 

No podemos aceptar como trabajadores, una hegemonía de los empresarios para defender solo sus privilegios e intereses, teniendo que aceptar medidas en contra de nuestros derechos para poder salir de una crisis. La crisis no la podemos pagar siempre los mismos, si en la crisis de 2008, solo se aplicaron políticas austericidas y reformas que socavan derechos de los trabajadores, que introduce vulnerabilidad y pobreza en las familias. Ahora, no se puede hacer lo mismo o por lo menos no se debería, si el coronavirus es un peligro en esta crisis sanitaria; el desempleo, la precarización y la pobreza pueden ser la peor de las epidemias sociales conocidas.

Un comentario sobre “La normalización de una nueva precariedad.”

  1. El capitalismo de la post-pandemia del coronavirus, va a cambiar la sociedad que hemos conocido hasta ahora: el individualismo, el teletrabajo, las videoconferencias, las redes sociales, el cierre de centros de trabajo, el aumento del paro, la venta por Internet, el pago con tarjetas… Dicho capitalismo, aprovechando el miedo de la población a una pandemia, impone medidas que solo benefician al capital y que crearan más pobres.

    Que nadie espere una nueva realidad con mejoras generalizadas para todos, la pandemia será una nueva excusa para reivindicar la necesidad de unos recortes económicos. Donde la transición del capitalismo analógico al digital será una forma de cerrar centros de producción y de venta, de aumentar el paro, de cambiar la educación tradicional por una online. La digitalización, el big-data, la robotización harán cambiar el mundo que conocemos, siempre en provecho de los mismos, con el pretexto de un virus.

    Quizás nada de esto estaba previsto por nadie, pero es una gota que hará desbordar el vaso de la normalidad que hemos conocido hasta ahora, a partir de ahora, comienza una nueva revolución que cambiará la sociedad y que creará más desigualdad. Ni el mejor laboratorio chino o estadounidense, lo hubiera podido crear mejor, para el beneficio de algunos pocos…

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