En este momento estás viendo La información viciada en los medios de comunicación.

La información viciada en los medios de comunicación.

Los medios de comunicación tienen la obligación de decir la verdad y es el primer compromiso ético de los periodistas. Nosotros tenemos además, el derecho de recibir información veraz. Pero, los medios no solo informan, moldean la opinión pública. Y, su independencia muchas veces se pone en tela de juicio por una información viciada. No por las diferentes visiones y sensibilidades de los periodistas. Sino, por los intereses económicos, mediáticos o políticos de las empresas periodísticas.

Todos los medios de comunicación, aparte del hecho de informar y transmitir información objetiva y veraz, publican noticias pensando en los beneficios que puedan obtener, tanto económicos como políticos. Hay un periodismo que ha optado por una información viciada, con datos y noticias falsas o distorsionadas. Los bulos se convierten en el caldo de cultivo para evitar informar verazmente. Y, de paso limitar la posibilidad de que la opinión pública tengan acceso a una información libre y puedan fomentar el pensamiento crítico.

El poder económico y político utiliza de forma indirecta y encubierta el periodismo, para influir sobre la sociedad. Y, un reducido número de grandes grupos empresariales son los que dominan el espectro comunicativo y los que nos transmiten las noticias que acabaremos aceptando y defendiendo como si fueran propias.

Cada vez es más complicado encontrar medios basados en la libertad, el rigor y la ética periodística. La información se convierte en opinión, huyendo de la objetividad y con apreciaciones subjetivas. En definitiva, la información viciada por los intereses de los grandes grupos empresariales de la información, se convierte en una información que no es ni de calidad, ni plural, ni independiente.

Distinguir la verdad de la falsedad en las noticias de los medios está siendo cada vez más difícil. Los medios no son libres y las noticias están manipuladas. Pero, algo que ha cambiado es el tiempo de la información: la inmediatez, el tiempo real. Donde se repiten las mismas informaciones y afirmaciones hasta que parezcan veraces. Que solo pueden ofrecer las redes sociales, la radio y la televisión. Donde la prensa diaria siempre va retrasada respecto a los acontecimientos y se dedican a publicar noticias que todo el mundo ya conoce. Aportando información viciada y ampliada con opinión.

La información, la comunicación y la opinión tienden a confundirse. Ahora, todos jugamos a ser periodistas teniendo un teléfono e internet. Los periodistas ya no son los únicos que producen información. Las noticias se entrelazan en los medios de comunicación y en las redes sociales. Sin poder discernir lo que son bulos de la realidad, a lo que se añade otro aliado: la inteligencia artificial. Que nos puede hacer dudar de la verosimilitud de cualquier noticia.

Es complicado abrir un canal de televisión, de radio, un periódico o las redes sociales y tener un margen de confianza, la certeza de que dicha información no está viciada. Mires, escuches o leas siempre hay detrás un poder económico, mediático o político que intentará deformar la información y manipular la opinión pública.  La información se ha convertido en un discurso de propaganda. que intenta hacernos ver una realidad que no es.

Nos cuesta llegar al razonamiento de las cosas. No es suficiente con la inteligencia y la razón. Nos manipulan y nos intentan convencer. Detrás de cualquier información hay intereses económicos en las grandes empresas de comunicación, desde los anunciantes hasta los socios del consejo de administración. Hay presiones políticas que son influidas por los intereses económicos. Dejas de confiar en la prensa que lees, la radio que escuchas, la televisión que ves. Y, desconfías de lo que ves en las redes sociales.

Sabemos que las cosas han cambiado, donde los instrumentos de información no nos permiten
comprender la nueva realidad. Vivimos en una información viciada y manipulada, en una crisis de
inteligibilidad y de certidumbre. La ética ha dejado de ser una preocupación, donde lo importante es que la información sea superabundante, donde el titular prevalezca sobre el contenido. Donde sentirnos engañados se ha convertido en la única certeza.

Deja una respuesta