La guerra no es un juego, aunque la realidad imita a la ficción, representa un planteamiento adulto y sinsentido de las naciones por defender, poseer o dominar fronteras. Decisiones que toman los humanos en contra de la inteligencia, por razones políticas e ideológicas, y que forman parte de nuestra especie, con ciertas reglas que implementan estrategia, organización militar y tecnología, con el propósito de vencer o de defenderse del enemigo. La guerra es, una de las formas que tienen los seres humanos para resolver sus conflictos: pasiones, intereses, o ideales, que han modelado la historia y la geografía. Después de miles de guerras: tribales, religiosas, civiles, mundiales, parece que la humanidad tiene el temor de que cualquier gran enfrentamiento, pueda suponer una apocalipsis nuclear. La guerra es la vergüenza de la humanidad, pero, aún así seguimos teniendo enfrentamientos y guerras.

La guerra es un acto de fuerza para imponer nuestra voluntad al adversario, donde el propósito político es el objetivo y la guerra es el medio. La Guerra Fría (1953-1962), supuso a pesar de las tensas relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética, un largo periodo de relativa paz tensa, porque estos países nunca llegaron a enfrentarse militarmente. Parece, que una eventual invasión militar a Ucrania por parte de Rusia, puede despertar una nueva guerra fría con Estados Unidos y la OTAN. Ucrania es el segundo país más grande de Europa por superficie, ambos comparten  frontera terrestre e históricamente, Ucrania constituía parte importante del territorio de la URSS.

La expansión de la OTAN hacia el este en las décadas de 1990 y 2000 para incluir países como Polonia, Lituania, Letonia y Estonia ha avivado la paranoia de Vladímir Putin, sobre la invasión extranjera. La soberanía de Ucrania es una victoria para Estados Unidos y la OTAN, mientras que para Putin es una forma de rememorar los tiempos de la URSS como superpotencia. La adhesión de Crimea a Rusia, en 2014, punto estratégico para el control ruso del Mar Negro, fue la primera invasión a Ucrania por parte de Rusia. Esto significó que Rusia obtuvo sus propósitos, respondidos con sanciones económicas por la comunidad internacional, pero no lo suficiente para no querer intentarlo de nuevo.

No sabemos si el objetivo de Rusia es ocupar Ucrania o intimidar a la OTAN y a los Estados Unidos. Pero, si se produce el ataque a Ucrania, cabría esperar una respuesta y eso podría ser una guerra de graves consecuencias. Aunque, poco se puede al respecto, porque Ucrania no pertenece a la OTAN y la entrada de tropas de combate para combatir con Rusia, parece bastante improbable. ¿Todo quedará en tensión, en guerra o en sanciones económicas? La guerra no es un juego, pero muchas veces la realidad puede superar a la ficción, gracias al principio de incompetencia  y de ambición, de muchos mandatarios.

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