Muchas parece que el olvido nos hace ver las cosas diferentes, como si no hubieran sucedido o simplemente como si no las quisiéramos ver. En septiembre de 2015, escribía en este blog, sobre Aylan Kurdi, tal era el nombre del niño ahogado y encontrado en la playa, que conmovió tantas conciencias como consecuencia de la guerra civil siria y de un holocausto social que ha dejado un país en ruinas. Casi nueve años de guerra, en 2011, estallaba la Primavera Árabe en Túnez, Libia y Egipto a los que le seguirían países como Siria, lo que fue una protesta pacífica se convirtió en un enfrentamiento entre los partidarios del presidente sirio Bashar al Asad y los opositores, derivando en una rebelión armada y más tarde en una guerra civil. Según datos de ACNUR, estamos hablando de 6,2 millones de desplazados internos y un éxodo de 5,6 millones de refugiados en todo el mundo.

Ciudades como Damasco, Alepo y Homs las hemos visto devastadas en las televisiones, en una guerra sectaria en la que se involucraron Arabia Saudita, Turquía y EE.UU, junto con otros aliados apoyando a los grupos rebeldes y Rusia e Irán, de lado de al Asad. Sin olvidar el autodenominado Estado Islámico, los grupos kurdos, todos los partidarios de la oposición moderada, las fuerzas del gobierno, una guerra que provocó que ambas partes cometieran atrocidades, causando miles de muertes, heridos y desplazados, aparte de la destrucción del país. Donde la responsabilidad directa y criminal fue de las grandes potencias, principalmente Estados Unidos y Rusia, en su afán por posicionarse en el tablero geopolítico mundial. Sin importarles la destrucción y muerte a su paso de una guerra y el éxodo de refugiados que huyen para salvar sus vidas y la de sus familiares. 

Una guerra en el olvido que no tiene fin, en la que la Cruz Roja ha pedido un corredor humanitario para los más de 900.000 desplazados que, desde diciembre, abandonaron sus casas, en la peor crisis que vive Siria desde el comienzo de la guerra en 2011. La guerra siria ya se ha cobrado 380.000 vidas, 115.000 de los cuales son civiles, Desde septiembre de 2018, en que el presidente turco, Erdogan, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, acordaron la creación de una franja de entre 15 y 20 kilómetros de ancho en Idlib, para dividir las posiciones de las tropas sirias y la oposición armada. Pero, sigue el conflicto, con el ejercito sirio y Turquía, sin que parezca que tenga fin la destrucción y la barbarie, obligando al éxodo a la población civil.

Ya no es noticia Siria en las televisiones y medios de comunicación, de nuevo se da la espalda a la realidad, parece que lo que no se cuenta no existe, se impone el olvido porque ya no vende. Nadie se acuerda de todos esos refugiados y migrantes que arriesgaron sus vidas cruzando el Mar Mediterráneo, donde nadie se ha implicado en solucionar las condiciones de recepción y asistencia adecuadas, donde se ha olvidado la solidaridad y la protección de tantos sirios que tuvieron que abandonarlo todo. Mientras, parece que el coronavirus es la gran preocupación del mundo, quizás porque preocupa más que los refugiados de Siria, Palestina, Afganistán, Sudán del Sur, Myanmar, Somalia.. que tienen que huir de sus países por razones políticas o económicas. Ya es tiempo de quitarnos la venda y la hipocresía que nos alberga a todos, el mundo capitalista se pone nervioso ante un virus desconocido pero no le importa que sigan muriendo millones de personas de hambre y enfermedades o que la gente tenga que huir de sus casas. Somos cobardes y egoístas, nos gusta que nos manipulen, nos interesa el olvido y nos importa muy poco todo lo que no nos afecte directamente a nuestra comodidad y seguridad personal…

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