La frivolidad es quedarse con lo superficial de las cosas, por ejemplo, poner 53.000 banderas de España, una por cada víctima o afectado por el COVID-19 en España, en la playa de la Patacona de Alboraia (Valencia) ayer domingo o la semana pasada en los jardines del Parque de Roma, en la M-30 de Madrid. Dichas acciones son de la Asociación Nacional de Víctimas y Afectados por Coronavirus (ANVAC), según ellos, es para homenajear a las víctimas del coronavirus, una manera populista de reivindicar un patriotismo que pretende convertir a los fallecidos en mártires de la patria . La frivolidad de poner 53.000 banderas no es más que una forma de estupidez y un intento de banalizar la desgracia de tantos fallecidos y el dolor de sus familiares.

No se debería frivolizar con unas banderas, el valor de la vidas humanas, el sufrimiento y la muerte de seres humanos. Se intenta busca la simplificación de la realidad, buscando las banderas como la solución de unos problemas que son más complejos. La frivolidad de poner 53.000 banderas en una playa o en un parque, es arrebatar la imagen de España y de sus símbolos para hacer populismo y demagogia, en la cual se siente muy cómoda la derecha y la extrema derecha, para engañar al resto de la gente y que sigan sus ideas.

Ni el rechazo al terrorismo, ni la defensa de la unidad de España contra el nacionalismo catalán, habían conseguido que se vieran tantas banderas españolas en las calles, como la moda de las mascarillas patrióticas que se han convertido en otra frivolidad, convertir un producto sanitario que sirve para evitar contagios, en una forma de exhibir españolidad, contra otros igualmente españoles. Es frivolidad la escenografía de la comparecencia conjunta de Sánchez y Ayuso, con una hilera de 24 banderas de España y de la Comunidad de Madrid. Pero, el colmo de la frivolidad son unas declaraciones de Isabel Díaz Ayuso Presidenta de la Comunidad de Madrid, al diario ABC de este domingo: «No se trata de confinar al 100% de los ciudadanos para que el 1% contagiado se cure, se trata de detectar al 1% que va contagiando y que el 99% salga a la calle a buscarse la vida». Un planteamiento que es muy parecido al de Estados Unidos, donde prima la , economía antes que la salud, donde han alcanzado 210.000 muertos y 7,5 millones de contagios.

No podemos menospreciar «el 1% de los ciudadanos y que el 99% salga a la calle a buscarse la vida», por hacer primar la economía, estamos hablando de 66.000 personas de la Comunidad de Madrid que pueden ser 66.000 banderas plantadas en una playa o en un parque por alguna Asociación. Las comparaciones son siempre odiosas, mientras la incidencia de Madrid oscila entre 753 casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días, en París con 260 casos en siete días y en Nueva York con 44 casos en una semana, ya están poniendo medidas. Seguimos llegando tarde o esperando demasiado. No estamos hablando de un confinamiento estricto, el objetivo es evitar todo movimiento, desplazamiento o reuniones sociales que no sean imprescindibles, para conseguir bajar las cifras. ¿Por qué tanta frivolidad en la política?

 

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