La equidistancia es una cualidad que huye de los extremos, muchas veces se usa como aspecto despectivo, por situarse en un punto intermedio o simplemente eludir ser situado. Es huir de cuestiones binarias del sí o el no, del blanco o del negro, del frío o el calor, de derechas o de izquierdas, de progresista o conservador, de constitucionalista o independentista. La equidistancia es posible, para los que no militamos ni con patrias ni con banderas, que no nos gustan los extremos, que creemos en las personas y en la defensa de sus derechos, sean de donde sean, vengan de donde vengan. Ser equidistante es no poner etiquetas a los demás, porque cada uno podemos ser percibidos de una manera diferente.

La equidistancia es mantener una reflexión sobre lo que nos dicen, lo que nos intentan explicar o simplemente en lo que nos quieren engañar. Porque no hay nada absoluto, todo es relativo, nadie tiene la potestad de la verdad absoluta, ni unos son buenos y los otros son malos. Hay en todo matices, grados y escala de colores. Y, eso sirve para ideas, situaciones y personas, nunca debemos caer en los extremismos. Nadie es totalmente objetivo y distante, porque todos tenemos una parte de subjetividad, pero tenemos que obligarnos a marcar una distancia, unas preguntas, unas reflexiones, unas dudas…

No ser nacionalista, es no ser catalanista pero tampoco españolista. Ni defiendo una independencia catalana ni apoyo el ultranacionalismo español. Creo que los independentistas catalanes se equivocaron saltándose las leyes y que el Estado español ha vulnerado derechos de los catalanes. Que han sido incapaces de hablar, de dialogar tanto unos como otros. No puedo defender a los que insultan a los españoles, pero tampoco a los que insultan a los catalanes. No quiero ser patriota de uno u otro lado lado, porque es también una forma de extremismo. Prefiero recibir insultos de ambos lados, que de uno solo.

La equidistancia no es cobardía, ni egoísmo, ni siquiera pasotismo. Es querer, buscar siempre la autocrítica. Porque no hay solo hay constitucionalistas e independentistas, estamos los equidistantes, los que huimos de la radicalidad, que no somos imparciales, pero tenemos muy claro que no creemos en ningún tipo de nacionalismo, pero si en el dialogo, en el respeto y la convivencia. Desde la equidistancia quiero huir de radicales y extremismos., de patriotismos y nacionalismos

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