El Partido Popular quiere convertirse en la derecha de la derecha, para captar esos votantes que se han autoubicado en la escala ideológica de la extrema derecha, perdiendo el centro del espectro ideológico. En el Partido Popular conviven varias corrientes ideológicas a cada cual más conservadora y radical. Dentro del PP han convivido durante mucho tiempo personas que actualmente dirigen el partido ultraderechista Vox, franquistas que han estado en silencio y personas de una derecha conservadora menos extremista pero cargada de una ideología nacional católica. El Partido Popular ha pasado etapas de un incierto centralismo de derecha y de radicalización, donde incluso se ha dedicado a provocar crispación y odio, e incluso a no aceptar sus derrotas electorales. Desde las ideas ultraconservadoras y radicales de Aznar, pasando por el tancredismo de Rajoy, que como dicen en el mundo taurino, quedarse quieto mientras el toro pasa muy cerca. La nueva radicalización del discípulo aventajado de Aznar y de sus políticas, Pablo Casado. Y, la incógnita de Alberto Núñez Feijóo, que ha pasado de un supuesto hombre de estado a otro radical.

Ahora, han suspendido nuevamente las negociaciones para desbloquear el Consejo General del Poder Judicial, esta vez porque el Ejecutivo quiere reformar el delito de sedición, comprometido a ERC. El PP ha utilizado una nueva excusa, que hasta hace dos días parecía que no era impedimento para cerrar un acuerdo con el Gobierno. El PP incumpliendo la Constitución, ha buscado pretextos como la presencia de Podemos en el Gobierno, los indultos a los líderes del «procés» o el cambio del sistema de elección de los vocales del CGPJ para que los jueces elijan a los jueces del Consejo. Siempre ha prevalecido la derecha de la derecha del PP, para marcar diferencias, y no renovar el órgano de gobierno de los jueces, después de cuatro años. El PP ha vuelto a anteponer sus intereses partidistas, el no querer negociar con el Gobierno de Sánchez, antes que acceder a su obligación constitucional.

En el Partido Popular, como en todos los partidos políticos hay diferentes corrientes ideológicas, y una que está escondida es la franquista: la que cree que la memoria histórica es innecesaria; la que piensa que sólo a la izquierda le interesa recordar el franquismo; la que solo condenó una sola vez al franquismo, en una reunión de la Comisión Constitucional de 2002; la que puso trabas al traslado de los restos de Franco del Valle de los Caído; la que renace una y otra el terrorismo de ETA; los que atacan al comunismo, al independentismo y a todos los que no piensan como ellos. Es preocupante que la derecha de la derecha del PP esté en la Puerta del Sol, y que sea la que marque las directrices de la ejecutiva del PP. Quizás sea Ayuso mejor candidata que Feijóo, para defender esas ideas y llegar al Gobierno de España.

 

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