Las personas, todas y todos somos diferentes, por nuestro origen, por nuestro aspecto, por nuestra forma de ser. El orgullo de la igualdad de diferencias está en que  tenemos cuerpo de hombre o de mujer, tenemos capacidades diferentes, no tenemos la misma edad, ni la misma situación económica. Cada uno tiene sus gustos, sus opiniones, sus idiomas, sus creencias políticas y religiosas, su sexualidad. Y, a la vez de diferentes somos iguales, porque todos tenemos los mismos derechos y deberes. Todas nuestras diferencias nos hacen ser personas únicas. Porque la igualdad siempre admite diferencias, pero no desigualdades. Todos somos igual de importantes, porque somos imprescindibles para conformar una sociedad plural en la que valores como el respeto, la convivencia, la solidaridad, evite la discriminación.

Cuando existe homofobia, cuando discriminamos, perdemos la oportunidad de conocer y de enriquecernos con otras personas, porque prejuzgar por sentir a una persona diferente es injusto, porque le estamos limitando sus derechos y oportunidades. Que seamos diferentes no significa que tengamos que ser desiguales, porque hay que aceptar la diferencia, pero también exigir los mismos derechos para todos. No hay personas raras, cada uno es como es, aceptarlos nos hace mejores personas y respetar la forma de pensar, la forma de ser, su elección sexual y su estilo de vida nos ayudará a quitar barreras de falta de comunicación e intolerancia.

Cada día se celebra, se recuerda, se conmemora algo que nos haga reflexionar, reivindicar o reconocer el papel clave, y muchas veces desconocido, de algún tema. Hoy 28 de junio se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBTI (lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, intersexuales), día del orgullo de la diferencia. Si los movimientos feministas no pretenden arrebatar nada a los hombres, sino reivindicar la igualdad, un día como hoy es reivindicar la igualdad de todas personas, se sientan a gusto con su cuerpo o no y respetando todas las orientaciones sexuales. El orgullo debe ser un compromiso social y no puede quedarse en el folklorismo, en un espectáculo lúdico, que sirve para reunirse muchas personas y hacer ganar dinero a los que mercantilizan todo el movimiento LGTBI, debe ser algo más…

Si decimos que todos somos diferentes, el día del orgullo no es solo para las personas gais y lesbianas con un cuerpo que encaja en determinados estándares sociales y que les gusta la fiesta. Simplemente estamos hablando de igualdad de diferencias, en la que todas las personas tienen el mismo derecho a ser y a vivir de forma diferente, y al mismo tiempo ser tratadas con la misma dignidad y respeto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.