Las personas se manifiestan para acabar con una situación injusta, como muestra de hartazgo, para visibilizar un problema y porque quieren que las cosas mejoren. Otros, sin embargo, aprovechan una manifestación o el alboroto de una reunión con el propósito de buscar o armar bronca para sabotearlo o como estrategia innecesaria para buscar relevancia. Ambos, buscan un éxito diferente, aunque los dos persiguen atraer la simpatía de una determinada gente. Cualquier manifestación supone encontrarse con un grupo de ciudadanos unidos tras un objetivo común, luchar por unas reivindicaciones y con el objetivo de acabar con determinadas injusticias.

Los que se alimentan de los malos entendidos, de la confusión, que buscan bulla, bronca o innecesaria relevancia son, normalmente, muy mal recibidos. No es que no se respete su derecho a estar, es que simplemente están defendiendo algo diferente y su lugar es el equivocado. Su persistencia no es cuestión de defensa de la libertad, es cuestión de generar emociones negativas y limitantes para el resto de participantes, buscando el enfrentamiento e intentando desgastar los objetivos primarios de la manifestación. 

Ayer domingo, en la marcha del Orgullo en Madrid, un grupo de manifestantes protestó por la presencia de políticos del partido Ciudadanos. Este año, los organizadores de la manifestación, no han permitido a Ciudadanos tener una carroza en la marcha por sus pactos con Vox en gobiernos locales y autonómicos. Pensar diferente no es provocar, simplemente no eran bien recibidos, hay que entender que cuando uno no es invitado, es mejor no ir, ni  atribuir al Gobierno la culpa del follón. Aunque por supuesto, eso no es argumento suficiente, para mostrar ningún tipo de violencia, si realmente la hubo. Si el orgullo es de todos, hay que saberlo defender en todos los momentos, también cuando se pacta con los partidos de ultraderecha.

Cuando un partido político tiene como estrategia reiterada la bronca, cuando hacen mítines en Rentería, en la población vizcaína de Ugao-Miraballes, pueblo natal del terrorista de ETA Josu Ternera y enfrente de la casa de Puigdemont en Waterloo…  No son simplemente actos como desagravio a las víctimas del terrorismo ni a la reivindicación de la unidad nacional. Es simplemente, buscar el ruido mediático, no sé si con intención de provocar. Pero, lo que está claro, es que el objetivo solo parece hacer unas declaraciones ante la prensa y después interponer una denuncia para dar  resonancia mediática y supuesto desgaste del sanchismo. 

No es cuestión de valentía, ni de osadía, ni de libertad, ni que esté vedado ningún rincón de España para el partido Ciudadanos, ni siquiera que no puedan asistir a las manifestaciones. Simplemente la habilidad de escoger siempre, el escenario idóneo o la fiesta a la que no fueron invitados. Una estrategia basada en el victimismo, en crear ruido mediático y en hacer responsables del follón al Gobierno. Ahora, lo han intentado en la fiesta del Orgullo, no para defender, ni para cosechar votos, simplemente para buscar la bronca. 

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