La amnesia de Europa con los miles de refugiados que llegan a nuestras fronteras, la insensibilidad política y humana de la UE y del conjunto de los gobiernos que la componen. Los europeos padecemos de amnesia, hemos olvidado muy pronto, nuestro pasado reciente. Cruzan el mediterráneo en el interior de las bodegas de barcos, se hacinan en camiones frigoríficos para atravesar las carreteras de Centroeuropa, pasan por la valla en la frontera con Hungría, esperan en el puerto francés de Calais para cruzar el canal de la Mancha y llegar a Gran Bretaña, se hacinan en las estaciones de tren. Todos huyen de la guerra, con poco más de una mochila, con el dinero entregado a mafias que les prometen un sueño que no existe. Nadie quiere a los refugiados. El derecho de asilo es un derecho humano regulado en la normativa internacional, España y los países de la Unión Europea están obligados a acoger a las personas refugiadas que huyen de la violencia y la persecución. Son refugiados sirios, libios o eritreos que se amontonan a las puertas de la UE, que malviven en campamentos del Líbano o de Jordania, que mueren en el Mediterráneo para intentar alcanzar Europa, los que tratan de huir de la guerra y del hambre con sus hijos a cuestas y los recibimos a palos.
Ya en crisis anteriores, como el naufragio de una embarcación en la isla italiana de Lampedusa, en octubre de 2013, en el que murieron más de 300 migrantes, los líderes de la Unión Europea se comprometieron a adoptar medidas que no han servido para nada. Se espera que de aquí hasta finales de año lleguen a las costas europeas un número indeterminado de personas, procedentes de países en conflicto, como Siria, Afganistán o Eritrea, por lo que de acuerdo a la normativa internacional pueden acogerse al estatus de refugiado. A ello se suma el debate político y territorial que afecta no sólo a los países costeros como Italia o Grecia, sino también a las fronteras de Hungría, Macedonia,Serbia o Montenegro, para que los refugiados no lleguen a sus destinos deseados en el centro y norte de Europa.

La memoria es flaca también para los españoles, cuando no recordamos que también fuimos refugiados, hace 76 años hubo un total de medio millón de exiliados, que cruzaron nuestras fronteras, que hicieron viajes interminables en barcos a América.  Las democracias europeas decidieron, en nombre de la no intervención dejar que Franco triunfara con su dictadura y comenzó el éxodo con filas interminables de camiones y largas filas de hombres, mujeres, niños y ancianos protegidos con mantas del frío del invierno. Los españoles fuimos acogidos, unos regresaron y otros se quedaron en sus países de acogida. Nunca debemos olvidar quienes somos y de donde venimos, la memoria es nuestro pasado, siento vergüenza de que la gente olvide tan pronto, siento vergüenza de la amnesia que nos embarga.

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