Después del resultado de las elecciones andaluzas del 2 de diciembre, la incertidumbre electoral y el miedo planea sobre las cabezas de muchos españoles y españolas. Para unos el miedo a que se pudiera repetir el resultado de Andalucía y el tripartito de la derecha, que pudiera gobernar en España, para otros la incertidumbre en el voto y la falta de certeza política. El día 1 de junio de 2018 se votó la moción de censura, contra Mariano Rajoy, no fue un golpe de estado. Fue una medida democrática, un instrumento político para posibilitar el equilibrio en el poder y evitar que la corrupción pueda tener cabida en un gobierno democrático. 

Si la corrupción, tras conocerse la sentencia Gürtel, fue la demostración de un ejercicio generalizado y comprobado en el seno del PP. También la corrupción y el cansancio de los andaluces, fue uno de los motivos de la pérdida del poder del PSOE en Andalucía, del absentismo de sus habituales votantes y de una derecha que sin ganar las elecciones, gracias a su unión pudieron formar gobierno. Ahí comienza el verdadero temor a que se pueda repetir a nivel nacional.

Pedro Sánchez ha formado gobierno, pero sabe que no tiene suficientes apoyos y más pronto que tarde sabía que tenía que convocar elecciones. De momento ha tenido durante diez meses la posibilidad desde el poder de hacer su campaña electoral. Todas las ocurrencias, dislates y miedos de los tres partidos de la derecha, y su objetivo de «echar a Sánchez» les ha hecho ganar adeptos y posibles votos. En contrapartida, la izquierda con un Podemos debilitado, ha contrarrestado el miedo a la derecha por un aumento en intención de voto al PSOE. Hemos pasado del miedo a una traicionera confianza.

La confianza en un PSOE que gracias a sus meses de gobierno y a sus viernes sociales, ha hecho olvidar el miedo de la derecha a que la izquierda siempre arruina y destruye España. Eso ha significado que en todas las encuestas, incluida el CIS de hoy, el PSOE se le pronostica como el vencedor de las elecciones generales el 28-A. Sin mayorías absolutas, sin saber con quien hará coalición, pero con la «seguridad» que dan las encuestas que la derecha no gobernará, pero eso deja de ser una previsión y no una certeza, que dependerá de los intereses generales y particulares de todos los que voten. Pero, existe la incertidumbre electoral, de que los posibles votantes del PSOE se queden en su casa o voten a Ciudadanos. Si la izquierda no se moviliza, Sánchez puede perder las elecciones. Porque hay un voto indeciso que no da su intención de voto en las encuestas y que puede ser la gran sorpresa. Recordemos lo que pasó en Estados Unidos, por ejemplo…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *