El uso del miedo ha sido siempre utilizado por las dictaduras y en las democracias en los procesos electorales. El apelar al miedo electoral es transversal a todos los partidos: los de izquierdas meten miedo con las derechas, los nacionalistas con los constitucionalistas, los machistas con las feministas y viceversa. Los grandes miedos para estas elecciones son: preservar la unidad de España con el triunfo de las tres derechas o el triunfo de la izquierda y romper España.

Unos tienen miedo apocalíptico a que el triunfo de la izquierda, sea una catástrofe económica, social y política que pueda suponer la escisión de España. A otros les puede importar la unidad de España, pero les preocupa que gobierne una derecha sinrazón y sinsentido que nos traslade a tiempos pretéritos. Todos estamos acostumbrados al miedo, desde niños tenemos miedo a la oscuridad, a lo desconocido, a lo que no entendemos. Incluso la Iglesia Católica nos ha acostumbrado con el temor a sufrir la llamas del infierno. Los miedos se plantean siempre en forma de disyuntiva, escoger lo bueno o el caos, ahora depende de cada uno, de entender lo que es mejor en cada caso.

La incertidumbre y todo aquello que no podemos dominar acrecienta el temor, por eso algunos lo utilizan para manipular y hacernos ver en los diferentes una amenaza. El miedo es transversal y lo tenemos todos. A unos les preocupa el extranjero, el inmigrante, el sin papeles, el supuesto ladrón o violador, buscando una falsa seguridad. Y, a otros nos preocupa una derecha tóxica que se escora a la ultraderecha como voto protesta de muchos ciudadanos, que puede significar restringir las libertades públicas y un retroceso en todo lo conseguido hasta ahora.

Mañana, jornada de reflexión de una elecciones generales, en que nos jugamos no solo la postura sobre la desigualdad social, es decir, hacia la igualdad de derechos y oportunidades. Nos jugamos el tener una derecha que suscriba una ideología de ultraderecha más radical y antidemocrática. La democracia nos ofrece la posibilidad de no quedarnos en casa, de participar en las elecciones y de escoger la papeleta que se acerque más a nuestros deseos. El domingo, los resultados, porque el miedo es libre…

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