Hay políticos que les gusta alimentarse de la carroña, que su objetivo es traficar con el dolor ajeno para arañar votos, donde la decencia se olvida, donde la tragedia sirve para engañar y crear miedo a la ciudadanía. Parece que estos buitres de la política, se aprovechan del morbo que venden los medios de comunicación y de la necesidad de la audiencia. Es la carrera de demostrar que la mano dura es la solución para todo y que la prisión permanente revisable evitará que se produzcan determinados delitos, aunque parece más una venganza que justicia.

Estos buitres de la política cada vez que ocurre una tragedia intentan beneficiarse, aprovechar los momentos de dolor para exigir penas más duras, para pedir que no derogue la prisión permanente revisable, vigente desde su aprobación en 2015. No tienen ningún escrúpulo por el dolor de una familia y de toda la sociedad por el asesinato de la joven profesora zamorana Laura Luelmo. Estos carroñeros garantistas están dispuestos a utilizar el dolor, para que la justicia sea la expresión de la venganza y olvidándose que la justicia debe estar alejada de las emociones. Y, que no se puede utilizar un asesinato para traficar con el dolor ajeno,vender la cara más miserable de la política y vomitar sus proclamas a través de las redes sociales.

Basta ya de querernos engañar, España es un país seguro, uno de los países con tasas de asesinato más bajas de la Unión Europea y también del mundo, por debajo de Francia, Alemania o Portugal. Parece que ciertos políticos quieren hacernos ver un país con tendencia a la violencia, a la inseguridad ciudadana y que la única solución es endurecer las penas. España es una sociedad machista, hay unos estereotipos que se repiten, el medio para prevenirlo es la educación y la capacidad de empatía de la sociedad. Porque ningún delincuente piensa en la pena que le impondrán si es detenido. Una sociedad avanzada debe ser segura y poner todos los medios para que los delitos no se cometan y no enfatizar en los que se cometen, porque tener una delincuencia cero, es imposible. Lo demás es engañar y querer manipular.  

Un comentario sobre “Traficar con el dolor ajeno.”

  1. El régimen penitenciario tiene que tener, desde mi punto de vista, dos misiones: brindar seguridad a la sociedad, además de como medio de corrección y resocialización de esos seres humanos que han cometido un determinado delito. Un Estado de Derecho se estructura en la defensa de la persona y el respeto de su dignidad, aunque estemos hablando de personas que a lo mejor no han tenido ese respeto con sus semejantes. Siendo uno de los objetivos que el delincuente no vuelva a reincidir y obtenga después de cumplir su pena, la reinserción en la sociedad.

    La obligación del régimen penitenciario es cambiar el interior de las personas encarceladas, su moralidad. Y ofrecerles la posibilidad de cambiar, tratando las causas de la comisión del delito y poder ofrecer la motivación y oportunidad del cambio. Para eso hace falta medios económicos y profesionales, no solo para la disciplina, sino para la formación y el análisis psicológico antes de su salida de prisión, para que se consigan su reinserción real.

    Es un tema complejo, lleno de diferencias, de incertidumbres y de hechos imprevisibles de cada uno de los presos, pero aún así tenemos que creer que es posible y no dejarnos llevar por los momentos de dolor y de rabia. La sociedad debe tener sistemas de reinserción social postpenitenciaria y la obligación de dotar de más medios de seguridad para tener un control, en el caso de personas que han cometido graves delitos y siguen siendo peligrosos después del cumplimiento de las penas. Lo demás es demagogia y utilizar el dolor para hacer política.

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