Las víctimas es lo único que importa, después de un año del atentado de Barcelona y Cambrils. No es momento de manipulaciones de medios de comunicación y de partidos políticos. No es momento de hablar de independentismo o de unidad de España. No es momento de hablar de presos políticos ni de culpables. No es momento de discursos vacíos.

Es momento de principios éticos, de respeto a unas victimas olvidadas. Es el momento de combatir el discurso del odio y la discriminación, del respeto a los derechos humanos y a la interculturalidad. De buscar la cohesión social y la convivencia. Es momento de analizar lo que se hizo mal y lo que no se hizo. Aumentar la prevención y búsqueda de puntos de radicalización y una mayor coordinación e información entre los distintos cuerpos policiales.

Las victimas durante el proceso de duelo, no han tenido el verdadero apoyo de las instituciones, se han sentido solos e incomprendidos. Su dolor, su tristeza, su desesperación y su frustración,  poco han importado este año. Ahora, lo único importante del homenaje es el respeto y sentirse acompañados, ser los protagonistas y recuperar las ganas de vivir.

Solo hay que respetar, porque el insulto no sirve para nada y se descalifica por si solo. Me sobran los intolerantes y los portadores de «su verdad», porque solo con el respeto puede haber convivencia. Me colman tanto lo que han aprovechado su momento para sus reivindicaciones independentistas, como aquellos que están hablando de la unidad de España. Me molesta igual una estelada que una bandera española. Me sobrepasa una pancarta en contra de Felipe VI y también el no respetar la libertad de expresión de poderla exhibir. Me colma un lazo amarillo y también que no se respete el uso del catalán en un acto institucional. Pero, lo que más molesta es que las victimas no hayan sido lo único realmente importante…  

 

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