El 80% de los incendios forestales tienen al ser humano y su actividad como origen; sólo el 4% pueden ser atribuibles a causas naturales. Los incendios se deben, en gran medida a los efectos derivados del cambio climático (sequía y olas de calor) y al abandono forestal. Pero, está demostrado que más de la mitad de los siniestros se consideran intencionados, en torno al 30% son descuidos o negligencias y que hay un 20% que corresponde a incendios de causas desconocidas. Lo que no sabemos, es que porcentaje es provocado por pirómanos enfermos o por especuladores que buscan la recalificación de terrenos quemados para lucrarse. Porque, como dijo  el gran humorista Perich hace treinta años: «cuando un bosque se quema, algo suyo se quema señor conde».

Todos los veranos, la noticia son los incendios de bosques. Todos deberíamos ser conscientes, que cuando un bosque se quema, algo nuestro se quema: que un incendio afecta a los valores paisajísticos, medioambientales, culturales y por supuesto económicos. Este verano ha sido devastador: en agosto en la sierra de la Cabrera (León), más de 9.000 hectáreas calcinadas; a finales de junio, el incendio de Doñana (Huelva) que el fuego arrasó 8.486 hectáreas; a principios de julio en Minas de Riotinto (Huelva) con más de 4.000 hectáreas quemadas; entre finales de julio y principios de agosto, en Yeste (Albacete)  con 3.300 hectáreas y Arribes del Duero (Zamora) con más de 3.000 hectáreas calcinadas… Sin olvidar, el incendio forestal que afectó al centro de Portugal, entre el 17 y 24 de junio, con al menos 64 muertos y cerca de 53.000 hectáreas afectadas por el fuego.

Cuando escuchamos hectáreas, creo que no somos capaces de imaginarnos, que una hectáreas tiene 100 metros de longitud por 100 metros de ancho, que son 10.000 metros cuadrados; que una hectárea es la medida equivalente a un campo de fútbol. Cuando pensemos que las llamas han quemado un total de 71.892,88 hectáreas forestales en España entre enero y el 6 de agosto de este año, que en 2.012 fueron 157.168,25 hectáreas y en 2009: 92.611,91 hectáreas… ¿Lo podemos imaginar en campos de fútbol?

El 30% de la superficie terrestre está cubierta por bosques, pero el riesgo a la deforestación y la desertificación, provocadas por las actividades humanas y el cambio climático, supone un de los grandes problemas para la humanidad, la degradación de la tierra nos afecta a todos. Según Greenpeace España, un tercio de España ya sufre una tasa de desertificación muy alta, un 75 por ciento del territorio nacional es susceptible de sufrir desertificación. Nos espera, un futuro con menos agua y más calor, con un cambio climático y un escenario con grandes incertidumbres ecológicas. Por eso, cuando un bosque se quema, «aunque sea del señor conde», algo nuestro se quema…

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