Hablar de gobierno de coalición o de cooperación, es hablar del significado de una palabra, que define las maneras, crea malentendidos y hace responder a unas reacciones ante las mismas, sobre todo si no es lo que se espera. Cuando hablamos de coalición, queremos expresar un acuerdo entre varias partes, tiene que existir una confianza mínima y además un compromiso de que se va a cumplir con su parte del trato. Mientras que una colaboración, cada parte aporta recursos suficientes y diferentes para lograr un objetivo común, teniendo objetivos diferentes. Cuando Pablo Iglesias asegura que la propuesta del candidato a la investidura y presidente del Gobierno en funciones es un «Gobierno de cooperación», nos preguntamos ¿qué significa gobierno de cooperación? o es una forma diplomática de reconocer que no se fían de Unidas Podemos y no quieren su presencia en el gobierno. 

Los socialistas no suman por sí solos, dado que tienen solo 123 escaños, y eso no les permite sacar adelante la investidura, necesitan los 42 de Unidas Podemos y además otros votos para alcanzar la mayoría absoluta, pero lo que está bastante claro es que no quieren un gobierno de coalición con Unidas Podemos. Hablar de cooperación es lógico y normal para lograr el entendimiento entre las dos fuerzas progresistas más importantes del país, pero si la cooperación excluye la coalición, es que algo falla. No podemos crear una terminología nueva, de gobierno de cooperación y no ser capaces de aceptar un gobierno de coalición, por vanidad e incompetencia de nuestros políticos. Porque aunque lo importante son los contenidos, también lo son las personas y los partidos que los hacen cumplir. Un gobierno de coalición también es un gobierno conjunto, pero en el cual hay diferentes sensibilidades, que entre todos ellos pueden ser más novedosos e innovadores en provecho de toda la ciudadanía. 

No es solo una cuestión de protagonismo por parte de Unidas Podemos, ni siquiera de conseguir ministerios, ni de ambición personal de Pablo Iglesias de entrar en el Consejo de Ministros. Es cuestión normal en muchos países, como en Alemania que existe una coalición entre los dos principales bloques, el conservador y el socialdemócrata y un «cordón sanitario» a la ultraderecha;  en Italia que gobierna una coalición formada por dos fuerzas antagónicas: los populistas del Movimiento Cinco Estrellas y la ultraderechista Liga. Un gobierno de coalición no es una alianza contra natura, es alcanzar un acuerdo y formar un gobierno de coalición, para conseguir la gobernabilidad de un país. 

No se puede engañar a un país, ni hacer perder el tiempo y el dinero de todos los españoles y españolas; ni mucho menos amenazar por parte de José Luis Ábalos con llegar a forzar unas nuevas elecciones si no se aceptaban las condiciones del PSOE. Si el capital no quiere a Unidas Podemos en el gobierno, si Pedro Sánchez no quiere a un «enemigo» dentro del gobierno, que nos lo digan claro. Si existen gobiernos de coalición en autonomías y en ayuntamientos, ¿por qué no puede haber un gobierno de coalición en el Gobierno de España? Todo menos la amenaza de repetición de elecciones, ahora toca dar un paso adelante o al lado de Pedro Sánchez o de Pablo Iglesias… 

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