La política nunca debería ser un ring de boxeo, aunque no sea físico y sea político. El boxeo es un deporte de combate, que se caracteriza por el enfrentamiento a golpes de dos adversarios, donde aparte de ataque hay una parte defensiva que garantiza no ser golpeado. Todo esto con la supervisión de unos jueces y unas normas oficiales que determinan el comportamiento de ambos púgiles. En un combate existe la posibilidad de una victoria por puntos, una victoria por abandono o una victoria por knock-out. En el deporte, el boxeador al que la mayoría de los jueces le hayan dado la victoria, será el vencedor. En la política será el vencedor o vencedora la que obtenga más votos o sea a través de apoyos obtener la mayoría. En las elecciones madrileñas del 4-M, Isabel Díaz Ayuso ha conseguido que suban al ring todo un vicepresidente del Gobierno como Pablo Iglesias y ahora el presidente del Gobierno Pedro Sánchez para apoyar a su candidato Ángel Gabilondo. Lo que en principio eran unas elecciones autonómicas se han convertido en nacionales y su resultado puede condicionar el futuro del actual Gobierno de España, y abrir las expectativas al Partido Popular a nivel nacional.

En este ring no existen las reglas, se pueden golpear, agarrar, empujar o abrazar al contrincante metafóricamente. Se pueden insultar. Y, el público quizás aplauda y vitoree, mientras viven este espectáculo deleznable en el que la estrategia es buscar el enfrentamiento, los reproches, los insultos y las amenazas. En este boxeo político no existe los proyectos, ni los problemas a solucionar, ni siquiera promesas, solo se busca el personalismo y el extremismo. Con el cual ganará la derecha las elecciones. Mientras en la izquierda no se une y seguirán también en su especial sesión pugilística entre ellos, sin alcanzar el consenso. Golpe a golpe dialéctico, se completará esta campaña electoral, donde la política será la perdedora. Y, todos los madrileños y madrileñas.

Según el barómetro del CIS, en las elecciones del 4 de mayo, se pronostica un empate entre bloques, no alcanzando la mayoría el PP ni con la ayuda de Vox. La clave está en los indecisos, que serán los que decidan el resultado final y en que los votantes de la izquierda no se queden en su casa sin votar. Hasta el 4-M, nos quedan repetitivos combates de boxeo entre Isabel Díaz Ayuso, donde la izquierda solo se dedica a atacarla y a despertar los temores de un gobierno de la Comunidad de Madrid con la extrema derecha. La izquierda se equivoca entrando en el cuerpo a cuerpo, a Díaz Ayuso se le gana con más y mejores promesas, y votando más que la derecha…

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