El acoso sexual es un problema social actual que vulnera la dignidad de las personas, y mayoritariamente que sufren las mujeres. Que ataca la integridad física o moral, reconocida en el artículo 15 de la Constitución y la intimidad personal en su esfera sexual en el artículo 18. Acoso sexual, es que un joven el pasado domingo, desde el colegio mayor masculino Elías Ahuja, adscrito a la Universidad Complutense de Madrid, profiriera gritos a las jóvenes que viven en el colegio mayor femenino Santa Mónica, situado justo enfrente: “¡Putas, salid de vuestras madrigueras como conejas, sois unas putas ninfómanas, os prometo que vais a follar todas en la capea! ¡Vamos Ahuja!” Y, acto seguido, como en una coreografía ensayada, comienzan a levantarse las persianas de la fachada, apareciendo estudiantes que empiezan a vociferar y a dar golpes.

Los cánticos misóginos de unas decenas de estudiantes con las hormonas desatadas, vistos y escuchados gracias a la grabación de un video difundido por las redes sociales y los medios de comunicación, son la demostración en materia de género y de igualdad de una juventud pija y de derecha, que se alojan en un colegio mayor de la orden religiosa de los Agustinos, donde saldrán los futuros cayetanos, magistrados o políticos. Lo grave, es que en algunos colegios mayores, se sigue considerando como una tradición el uso de letras vejatorias y machistas o las novatadas a los residentes más nuevos. Y, no se considera una forma de machismo y una falta del principio de igualdad de trato y de oportunidades de mujeres y hombres.

No se puede afirmar que la juventud en general, esté en contra de la igualdad, que sea machista y que no haya servido de nada el importante esfuerzo legislativo para la consecución de una igualdad efectiva de toda la ciudadanía: hombres y mujeres. Esto no se puede aceptar como «algo habitual» o una «tradición». ni se puede acabar con unas simples disculpas, la expulsión de un alumno y la «penitencia» de que todos los estudiantes tendrán que participar en un ciclo de conferencias de sensibilización y reafirma su «compromiso» con valores como la igualdad y la solidaridad.

Estamos hablando de acoso sexual, de violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, como objetos sexuales, carentes de derechos mínimos de libertad, de respeto y de capacidad de decisión. Esta coreografía machista de los estudiantes del colegio mayor Elías Ahuja, es una manifestación de la discriminación, de la situación de desigualdad y de las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, que no podemos permitir ni en la esfera privada, ni en la esfera pública. Es algo más que una cuestión circunstancial, supone un obstáculo para el pleno desarrollo de las mujeres y de toda la sociedad.

Un comentario sobre “El acoso sexual es violencia machista.”

  1. La sociedad española es aún tolerante al acoso sexual y al acoso por razón de sexo, lo que influye de modo decisivo en la ocultación del problema. No son unos jóvenes en un momento de exaltación, que se meten con las compañeras del colegio de enfrente. Es una cuestión de toda la sociedad, que debe asumir un compromiso firme de tolerancia cero ante el acoso discriminatorio sexista y una apuesta hacia un marco de relaciones entre iguales.

    Nos falta educación de la igualdad y menos machismo. Lo que antes, se veía como normal hacía las mujeres, no lo era ni antes ni ahora. Lo que constituía una muestra de masculinidad e incluso se recibía con una supuesta satisfacción por las propias mujeres, era machismo. El patriarcado al que hace cita el feminismo es el culpable de la sociedad que aún no hemos superado.

    La extrema derecha es capaz de afirmar que no existe la violencia machista, que incluso aseguran que lo llaman machismo porque quieren a las mujeres débiles y víctimas para hacer política. Hasta ese punto de manipulación, nos lleva actitudes como las los estudiantes del colegio mayor Elías Ahuja. Y, las respuestas de muchas de las jóvenes de la residencia femenina Santa Mónica, destinatarias de los insultos de los jóvenes del Ahúja, que los disculpan.

    El hostigamiento sexual verbal, es la antesala de unas exigencias sexuales de hecho. Este tipo de conducta es humillante y constituye una discriminación hacia las mujeres, se denigran los que hacen y nos avergüenzan a todos. Manteniendo el poder que ejercen los hombres sobre las mujeres para seguir manteniendo el sistema patriarcal.

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