Celebrar el 42 aniversario de la Constitución, es conmemorar la discordia política, la apropiación partidista y el enfrentamiento, con sus defensores y sus enemigos. Donde cada día hay más opciones irreconciliables, donde hay menos puntos de coincidencia y donde la descalificación es lo único que importa. Una Constitución que jamás se hubiera podido redactar en la actual situación política. Una Constitución que nos ha aportado más libertad, más democracia, más igualdad, más derechos y la separación de poderes asegurando el Estado de Derecho. Estos 42 años se han caracterizado por la justicia, el pluralismo, la solidaridad, la tolerancia y la igualdad entre hombres y mujeres.

Aunque, la igualdad es hoy un valor muy deteriorado y a la baja entre nosotros; que la mujer sigue claramente discriminada respecto al hombre y en multitud de campos; que la religión católica sigue siendo preminente; que derechos y libertades están en retroceso y en peligro en España; que cada día hay más desigualdad y se olvida los principios de igualdad y progresividad a la hora de contribuir; que a pesar de que el trabajo es un derecho, cada día hay más paro y sin una remuneración suficiente; que todos los españoles y españolas no tienen una vivienda digna y adecuada; que las pensiones siguen sin ser adecuadas ni actualizadas; sin olvidar el derecho a la educación, a la salud; ni que hayamos sido capaces de solucionar el estado autonómico… Muchas derechos aún por conseguir, después de 42 años.

Conmemorar un Día de la Constitución, no sirve para nada, cuando no se respetan todas las libertades fundamentales, donde se siguen permitiendo tratos inhumanos o degradantes, a circular y residir libremente a los inmigrantes que llegan a nuestras fronteras. También en otros ámbitos como son los derechos sociales de los trabajadores, la protección del medio ambiente o el derecho a una buena administración, porque los poderes públicos no han estado lo diligentes que deberían haber estado en muchos problemas de la sociedad. Aún así, han sido los años más prósperos, de libertad y de democracia de todos los tiempos.

Lo que no sabemos si todo esto ha sido gracias a la Constitución, porque nos hemos acostumbrado a vivir con Constitución, pero la Constitución y el constitucionalismo no sirve para nada con unos políticos que no son capaces de que se cumpla, ni que se modifique, ni mucho menos si se tuviera que hacer de nuevo. La Constitución con sus aciertos y errores, es la que tenemos y me parece que la tenemos para mucho tiempo. Aunque solo sea para conmemorar un día al año. Lo único que tengo claro, es que no es propiedad de nadie y que nos permite aceptar que todo es defendible por medios pacíficos y cumpliendo la ley.

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