La política española tiene formas curiosas de comenzar alianzas y coaliciones peligrosas, el PSOE con independentistas y con Unidas Podemos, mientras el PP ha ido traicionando a Ciudadanos, en Murcia, Castilla y León, para acabar con repartirse el nuevo Gobierno de la Junta con Vox. Alfonso Fernández Mañueco se ha convertido este lunes en presidente de Castilla y León con el apoyo de la extrema derecha, que formará parte por primera vez de un gobierno autonómico. Fernández Mañueco convocó elecciones para librarse de Ciudadanos, ahora tendrá que asumir conceptos de la ultraderecha como: «violencia intrafamiliar» frente a violencia de género, «inmigración ordenada», Y, cambiar la Memoria Histórica por una nueva Ley de Concordia, además de compartir con los ultras una vicepresidencia y tres de la diez consejerías.

Estas coaliciones peligrosas es el preludio de lo que puede pasar en la próxima convocatoria electoral de Andalucía. De momento, aunque el PP pretende trabajar por alcanzar mayorías suficientes que les permitan no depender del partido ultra. La visión de Vox es distinta, porque según encuestas recientes, la suma de PP y Vox permitiría a Feijóo a día de hoy llegar a la Moncloa. Y, esa oportunidad no la perderán ni el PP, ni Vox. Es decir, más pronto que tarde, Abascal puede ser vicepresidente del Gobierno con una serie de ministros de Vox. Esta vez, Alberto Núñez Feijóo no ha estado presente en la investidura de  Fernández Mañueco como presidente de Castilla y León, pero no podrá evitar la foto cuando sea Presidente del Gobierno.

El voto de Vox, formación liderada por Santiago Abascal, antiguo militante del PP, procede mayoritariamente de las filas populares y, en menor medida de Ciudadanos, pero también de votantes de la izquierda sumidos en un malestar social y que pueden votar a Vox como castigo a la izquierda. Las encuestas preelectorales, aun con sus abrumadores errores, ofrecen un notable porcentaje de votos al PP con la llegada de Feijóo, sin mayoría absoluta y necesitando el voto de Vox. En un contexto internacional de repliegue identitario conservador, la ultraderecha puede tocar poder en España en coaliciones con el PP. Porque hay mucha gente que piensa que la economía la gestiona mejor la derecha, la economía de todos, se entiende, y que están convencidos de que Pedro Sánchez es el culpable de todos los males.

Las coaliciones peligrosas con la ultraderecha pueden hacer mucho daño a la democracia y al Estado de Bienestar, pero los que votan al PP y a Vox, tienen otros principios diferentes. Las cosas van a cambiar: bajarán impuestos para después subirlos; seremos más españoles y católicos; más precarios y más pobres; los servicios sociales más privatizados; con una ley de educación más retrógrada; donde los diferentes serán estigmatizados. Y, que el resultado será una distopía de la España decente y de orden, defendida por los periódicos y televisiones de la caverna, donde nos intentarán convencer que España va bien. El voto es libre, sus consecuencias también.

Un comentario sobre “Coaliciones peligrosas para la democracia.”

  1. Nosotros los ilusos, los entusiastas, los que pensamos que las cosas puede cambiar a mejor. Que no creemos en La ley de Murphy que dice que si algo puede salir mal, saldrá mal. Pensando que nuestra comunidad ilusa es más grande y potente, he creído por un momento en la posibilidad de cambio del Partido Popular, de ser conservador pero no de buscar el apoyo de la ultraderecha, que es una amenaza para el sistema en el que vivimos.

    I have a dream (Yo tengo un sueño) es el nombre del discurso más famoso de Martin Luther King Jr , yo desde mi sueño pienso en que el PP gobierne sin el apoyo de Vox. Que no se puede llegar al poder junto a los que propagan el odio y violan la dignidad de otra persona. Que la única alternativa de los de Abascal, Le Pen y Salvini es la democracia iliberal de Orban o simplemente el autoritarismo.

    Núñez Feijóo cuando se confirmó el pacto del PP y Vox dijo en Twitter: «A veces es mejor perder el Gobierno que ganarlo desde el populismo». ¿Se imaginan que la primera orden de Feijóo como presidente del PP, hubiera sido romper el pacto con Vox en Castilla y León? Quizás esté pecando de iluso, pero hubiera sido un ejemplo de cambio: si quieres un cambio, comienza cambiando tú.

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