Centralizar o descentralizar esa es la cuestión, dos modelos diferentes de administración y control de la autoridad, que se contraponen, y que pueden ser aplicadas, tanto una como otra, en un departamento, organización o sistema político. Dos términos que aparecen en esta crisis sanitaria, pero que tanto en organización y gestión empresarial como en política, suponen dos planteamientos que dan soluciones a diversas situaciones, con sus ventajas e inconvenientes. España apostó por la construcción del Estado de las autonomías, que fue un proceso por el cual las regiones y nacionalidades de España accedieron a la autonomía tras la promulgación de la Constitución Española de 1978. Una forma de ceder parte de la autoridad y poder centralizados a otros gobiernos autonómicos, a fin de poder dar una mejor solución a diversas situaciones más cercanas. 

Centralizar o descentralizar tienen sus partidarios y sus detractores, todo radica en concentrar la autoridad o delegar la autoridad a otras jerarquías. En España, el Gobierno a través del Artículo 116.2 de la Constitución Española, puede hacer uso de las facultades que le otorga dicho artículo para declarar el estado de alarma, en todo o parte del territorio nacional, cuando se produzcan alteraciones graves de la normalidad. Ahora, que se plantea una cuarta prórroga del estado de alarma, hasta el 24 de mayo, para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el Covid-19, la derecha política y los partidos nacionalistas catalanes están en contra, poniendo en duda la continuidad o no de dicha medida. 

Plantearse si es mejor o peor, una democracia o una dictadura, parecería una duda fuera de toda lógica, sin embargo algunos han loado que se combate mejor el coronavirus con una dictadura, como es el caso de China. La «ventaja» de una dictadura, es que no necesita decretar un estado de alarma para actuar, no necesita suspender ninguna constitución para confinar a un país, ni tiene que plantearse respetar los pocos derechos de sus habitantes. Pero, sin embargo la mayoría pensamos que siempre será mejor una democracia que una dictadura. El problema es cuando hay que compaginar la toma de decisiones drásticas por parte de un estado con la libertad de sus ciudadanos.

La derecha, la ultraderecha con su actitud frentista ante cualquier decisión o equivocación del Gobierno y los partidos nacionalistas en contra de centralizar, pueden poner en solfa, la continuidad del estado de alarma, anteponiendo sus intereses cainitas, a los derechos a preservar la salud y la vida de los ciudadanos. El gobierno se equivoca en tener una postura de poca o nula comunicación, con los partidos que le permitieron ganar la presidencia y por supuesto con la oposición, lo que implica una confrontación política, casi única en Europa. No es cuestión de manipular y de decir que nos arrebatan derechos, que abusan del poder, ni de defender a ultranza la descentralización, es tan sencillo como intentar dialogar y llegar a decisiones conjuntas en bien de todos…

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