Los plásticos son un problema que afecta a todos los rincones de la Tierra y los ecosistemas marinos se han convertido en su principal vertedero. Según datos de Greenpeace,  actualmente, 12 millones de toneladas de basura llegan a los mares y océanos cada año. Para reducir el consumo de plástico, el Consejo de Ministros de España, ha aprobado recientemente un Real Decreto que prohíbe suministrar bolsas de plástico gratuitas a partir del 1 de julio de 2018. El primer paso es desincentivar su consumo, cobrando las bolsas y después se prohibirán las bolsas de plástico en 2021. 

Respetar el medio ambiente y contribuir a su mejora con un comportamiento responsable es una obligación de todos, no solo de los ecologistas. Hacer un uso responsable del agua, respetar la naturaleza, saber el origen de los alimentos, reducir, separar y reciclar nuestras basuras, escoger y hacer uso más eficiente de la energías, utilizar transporte público o compartido y sobre todo contaminar menos, ayudará a que todos vivamos en un planeta mejor.

No es solo no consumir bolsas a la hora de la compra, hemos de acostumbrarnos a vivir sin plástico desechable. Porque es una auténtica locura crear un producto de un solo uso que tarda cientos de años en degradarse. No tiene sentido utilizar cosas de un solo uso, sea plástico, papel o cualquier otro material, primero por los recursos para fabricarlos y después para el tratamiento como residuos. Pensemos en una botella de agua, en un envoltorio de huevos, un paquete de pañuelos, un bastoncillo, una cañita o un yogur…  

Hemos de acostumbrarnos a una compra más responsable con el medio ambiente: costumbres como utilizar una bolsa de tela o bolsas reutilizables para ir a comprar; dejar de comprar frutas, verduras, carnes y embutidos en envases de plástico; no utilizar guantes de plástico para pesar en las grandes superficies, que vende una imagen de higiene que no es real. Estamos generando una basura innecesaria, perjudicamos la conservación y la pérdida de propiedades de los alimentos, el plástico solo ayuda al marketing para vender más. El impacto que el plástico tiene en el medioambiente y lo difícil que es gestionar este tipo de residuos, debería de ser un argumento suficiente para eliminarlos. No es suficiente con recliclar, la solución es no emplearlo.

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