La manipulación de la realidad no tiene límites para algunos políticos, la de intentar tratarnos como tontos. ¿A quién votan los tontos? ¿A la derecha, a la izquierda o simplemente se abstienen? La democracia se basa sobre la idea de cada uno y una, tiene un voto. Donde cada ciudadano y ciudadana decide con su voto lo que quieren sobre las cosas. Los votantes pueden optar soluciones equivocadas, pero no somos tontos, ni queremos que se nos trate como si lo fuéramos. Los políticos intentan dar una interpretación de la realidad que les interesa, por eso cuando votamos, sino no estamos bien informados, podemos tener una interpretación propuesta y manipulada de la realidad. Que incluso hacemos nuestra y la ajustamos a nuestra realidad. No tienen suficiente, muchas veces, con la manipulación de la realidad, sino que muchas veces se la inventan. Y, lo que es curioso, es que en una democracia, muchos y muchas, adoptan de manera mayoritaria una interpretación de la realidad, poco fundamentada. Aunque, tan respetable democráticamente como cualquiera. Es cuando se crea la dicotomía entre los que se creen la interpretación de la realidad que se les ofrece y los que no.

No es cuestión de listos y tontos, de crédulos e incrédulos. Porque si hay ciudadanos tontos, es bastante más peligroso que los tontos nos quieran gobernar. Por ello lo más inteligente es no votar a políticos tontos, que pretenden tratarnos de manera necia.  Isabel Díaz Ayuso ha pedido a «homosexuales y transexuales que no se dejen colectivizar» y ha asegurado que no permitirá que en la Comunidad de Madrid haya leyes que fomenten la desigualdad. Que ve «mal» que se «politice problemas que nadie estaba hablando» hasta que la izquierda «lo ha introducido en los colegios y en los parlamentos«. Es curioso, que se hable tanto de una denuncia falsa y tampoco de todas las que son reales. Que no se reclame justicia por el asesinato de Samuel, ni por la escalada de las agresiones homófobas”, y se acuse al Gobierno de España por su posición en contra de la homofobia y se pida la dimisión del ministro de Interior, por una denuncia falsa.

Cuando la colectivización es para defender la libertad de las mujeres, de las personas LGTBI, de los trabajadores, de los estudiantes, de los artistas… ¿Nos puede decir una política que no nos dejemos colectivizar? Acaso ¿el régimen colectivo es contrario a la libertad? El intento de manipulación, de convencernos de que las cosas no se arreglan sin denunciarlas y sin luchar para cambiarlas. Hay una ofensiva contra la libertad de muchas personas y deben luchar por sus derechos. Si ha habido una denuncia falsa, no se pueden olvidar las 750 denuncias anteriores que fueron verdaderas, ni los delitos de odio que tanta gente se dedica a sembrar en la sociedad. Por eso son tan importantes los colectivos, lo sindicatos, cualquier forma de juntar a las personas y luchar por sus derechos. Cuando se dice que no nos dejemos colectivizar, es una clara manipulación y un intento de tratarnos de tontos.

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