El papel que juega la renta del hogar para la concesión de las becas de estudio, es una de la variables determinantes para que un estudiante resulte favorecido por una beca. En España, las becas han conseguido que el principio de igualdad de oportunidades, sea una realidad. Ahora, la Comunidad de Madrid está estudiando para el próximo 2022/23 para enseñanzas no obligatorias: Educación Infantil, Formación Profesional y Bachillerato en centros privados, que las familias con rentas de hasta 100.000 euros al año, los alumnos puedan ser beneficiarios de becas, como una conquista social de las clases medias. Porque, según Ayuso, la medida servirá para “fomentar la libertad de elección de las familias” y como ayuda a la clase media «porque son las que siempre pagan y nunca reciben nada, teniendo en cuenta ahora mismo que la inflación está destrozando la economía de todos”.

Es sorprendente, que se hable de unas becas que forman parte de una política fiscal para ayudar a quien más tiene. Esto no es una beca, porque las becas son para compensar desigualdades, no para ayudar a pagar a los que más tienen. La Comunidad de Madrid, tiene una política consolidada desde hace lustros, a favor de la enseñanza concertada y privada, lo único que faltaba era dar una paguita a los ricos, para que puedan escolarizar a sus hijos en los colegios privados, más elitistas. Una manera de quitar recursos a los que realmente lo necesitan.

Si Ayuso pretende cambiar la igualdad de oportunidades por una política de redistribución a los alumnos con familias que ingresan 100.000 euros al año. Porque para estas familias ser de «clase media» supone no llegar a fin de mes y necesitan ayudas. Las becas en España, también han sido clasistas a lo largo de la historia, tanto en el desarrollo de igualdad de oportunidades como de discriminación a mujeres, discapacitados, población rural y valorando más a los superdotados. Las becas en la democracia han hecho posible el principio de igualdad de oportunidades, promoviendo y apoyando la integración social, educativa y laboral de jóvenes, mediante la concesión de becas a estudiantes con pocos recursos económicos, con las que ayudar a costear gastos en la educación obligatoria que es gratuita y también en la educación no obligatoria y la universidad.

La igualdad de oportunidades supone un beneficio tanto para el individuo como para la sociedad. La educación es fundamental para el desarrollo de la persona pero es también determinante para el progreso y el avance social, una  forma de fortalecer la democracia y asegurar un mayor bienestar común. El que tiene recursos económicos puede llevar a sus hijos a un colegio o universidad privada, incluso en el extranjero. Los que no tienen recursos económicos necesitan la ayuda del Estado, para seguir costeándose sus estudios. Lo que se ha alcanzado como conquista social, y que  no se puede cambiar con esta medida «ultraliberal» de la presidenta de Madrid, de dar una paguita a los ricos, como conquista social. Rompiendo el principio de equidad, que ayuda a financiar el precio de los estudios no obligatorios y universitarios, en función del umbral de la renta de sus familias.

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