La memoria es lo que hemos aprendido, hemos escuchado, nos han contado. Es fácil, deformar la memoria, porque es una gran cantidad de información, con filtros. En definitiva, la memoria es la capacidad del cerebro de retener información y recuperarla voluntariamente, posibilitando rememorar el pasado. La memoria no es algo absoluto, la memoria de unos hechos pasados se actualizan y se contextualizan con el paso del tiempo en nuestra memoria y en la memoria social, dependiendo también de quien ejerza el poder y de su uso político.

Después de cuarenta años de dictadura en España, se consagró un único relato que estuvo en sintonía con el régimen. En la Transición, se abrió una memoria basada en el consenso y el olvido del pasado. Después se quiso recuperar la memoria histórica y fue un fracaso, por falta de voluntad política y por miedo de reabrir heridas y de enfrentar a los españoles. España sigue con calles, escudos, monumentos franquistas, el cuerpo del dictador en el Valle de los Caídos y más de 114.000 casos documentados de desapariciones forzadas durante la Guerra Civil y la dictadura franquista en fosas comunes o en cunetas.

Deformar la memoria ha sido demasiado frecuente y menos hacer justicia y reparar  el daño a los familiares y honrar a las víctimas de una Guerra Civil y cuarenta años de vergüenza. Unos familiares a los que se les sigue negando la posibilidad de recuperar los restos de sus seres queridos. Porque las heridas en España nunca se han cerrado y por eso es tan difícil pasar página. Ha faltado y falta justicia.

Por eso es preocupante, que 42 años después, de la muerte del dictador, siga habiendo una percepción buenista de la dictadura y de Franco. Franco ganó una guerra, acabó con un régimen democrático e impuso su particular caza de brujas. La Guerra Civil enfrentó a amigos, vecinos y familiares, muchos de los muertos son nuestros abuelos o bisabuelos. El franquismo ha sido un episodio doloroso y reprobable en nuestra memoria que tiene que generar todo nuestro rechazo. Y, eso no se puede deformar, porque la realidad no se puede cambiar.

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