Lo legal es lo ajustado a derecho, una decisión puede ser controvertida socialmente, aunque no pueda llegar a entenderse, pero sin embargo, se ajusta a derecho. El deber de la justicia es observar estrictamente la Ley y actuar en consecuencia, pero muchas veces hace demostraciones de generosidad e ingenuidad. La bonhomía de la justicia no se entiende en casos tan mediáticos como la agresión sexual, el asesinato de menores, el terrorismo… Cuando ciertas personas piensan que el riguroso cumplimiento de la Ley tiene que ser sin excepciones y sin posibilidad de libertad provisional.

En la agresión sexual de hace casi dos años en los Sanfermines, por parte cinco jóvenes, autodenominados la Manada, fue impuesta una sentencia de nueve años de cárcel por abuso sexual. La decisión de este jueves, del Tribunal Superior de Justicia de Navarra de dejarlos en libertad provisional, en espera de que sus sentencias fueran firmes, por no existir riesgo de fuga y de reiteración delictiva,  genera alarma social y es un ataque a la libertad de las mujeres.

El auto que decreta la libertad provisional bajo fianza, se ajusta a derecho, aún a pesar de haber motivos suficientes para que sigan encarcelados hasta que la sentencia sea firme. Pero, hay que recordar que esta sentencia no es firme, es decir, que debe ser revisada por instancias superiores al no poder acreditar que los acusados ejercieran violencia ni intimidación sobre la víctima.

La justicia es garantista, tiene que garantizar los derechos de las personas imputadas, sin abandonar los derechos de las víctimas. El objetivo de la prisión preventiva es asegurar la presencia del imputado a juicio y debe tener carácter excepcional sin vulnerar sus derechos y la presunción de inocencia. La justicia tiene que ser eficiente y rápida, porque si deja de ser rápida, deja de ser justicia y quizás no se plantearía la decisión de una prisión provisional a unos imputados por agresión sexual hace dos años.

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