El traslado de los presos catalanes del «procés» en prisión provisional a cárceles catalanas es legal, simplemente se está cumpliendo la ley, que marca que los presos deben estar internados en centros próximos a sus lugares de arraigo. La instrucción judicial ha concluido, según el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena, hasta el señalamiento de juicio por los delitos de rebelión y malversación y ha puesto objeciones acerca del traslado de los nueve procesados a cárceles catalanas.

El traslado de los presos catalanes no es el resultado de pactos que han permitido la victoria en la moción de censura a Pedro Sánchez, ni por buscar soluciones para la distensión política, los presos catalanes tienen que ser trasladados porque lo dice la ley. Otro tema es si lo que toca es el traslado o la liberación inmediata. Porque el auto por rebelión y sedición, lo ha puesto en duda la justicia alemana, la escocesa y la belga. Y, además el pasado 14 de noviembre, lo dijeron en un manifiesto refrendado por 130 profesores de derecho penal de universidades públicas de España, incluida la expresidenta del Constitucional Adela Asúa, que los dirigentes independentistas cometieron importantes delitos pero nunca los de sedición o rebelión y dudan de que la Audiencia Nacional sea competente para juzgarlos. 

La instrumentalización política de este tema, no es por incumplir la legislación, es porque a muchos les parece que el traslado a prisiones de Cataluña de los presos independentistas es un paso anticipado al perdón o simplemente una forma de aminorar su castigo. El protocolo es el mismo que se sigue con cualquier preso catalán con arraigo en esta comunidad, la única diferencia es que dejan de estar supervisados por instituciones penitenciarias y estarán al cargo de la Direcció General de Serveis Penitenciaris, dependiente de la Consejería de Justicia de la Generalitat de Catalunya. Pero, siguen estando en prisión. No mezclemos churras con merinas, una cosa es cumplir la ley y otra muy diferente hablar de pactos de investidura y ser rehenes de populistas, independentistas y herederos de ETA. No engañemos,por favor…

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