Mariano Rajoy ha terminado la primera ronda de contactos con los principales líderes políticos del país con representación parlamentaria para explorar las posibilidades de formar Gobierno ante la inminente sesión de investidura. De momento solo cuenta con el voto de Coalición Canaria y la abstención en segunda votación de Ciudadanos.

Los lideres políticos no quieren que haya terceras elecciones, no conviene a nadie o por lo menos eso dicen. Las opciones que hay en ausencia de la gran coalición PP+PSOE+Ciudadanos, son dos: PSOE+Podemos+Ciudadanos=188 escaños y PSOE+Podemos+independentistas catalanes+PNV+Bildu =180. La primera opción fracasa ante el rechazo mutuo entre Podemos y C’s. Y, la segunda opción cuenta con la negativa del PSOE a contar con votos de partidos independentistas para obtener la mayoría. Quedan pocas opciones. Con la constitución de las Cámaras, programada para el 19 de julio, y la investidura en primera votación, el PP probablemente no conseguirá la investidura y el PSOE  solo podrá optar por abstenerse o forzar una nueva repetición de elecciones.

Los españoles han votado dos veces en seis meses, 700.000 votos más conseguidos por el PP y un millón cien mil perdidos por la Izquierda en las elecciones del 26-J pronostican una victoria por mayoría absoluta del PP en unas supuestas terceras elecciones. Si el pacto resulta de nuevo imposible, el hastío de los votantes, la abstención de la izquierda y la fidelidad de los votantes de la derecha podrán solucionar este entuerto. Si el PP consigue la mayoría absoluta en unas terceras elecciones, seguiremos con la política de recortes, retroceso en los derechos sociales, en las libertades individuales y la aceptación generalizada de la corrupción en la vida política.

Si hay unas terceras elecciones, se deberían plantear no presentarse ninguno de los cuatro líderes de los principales partidos: Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera. Ninguno de los cuatro habrán sido capaces de conseguir formar un gobierno. Esto sería lo único que puede cambiar los resultados y las posibilidades de posibles entendimientos y pactos. La inoperancia y la incompetencia de los actuales lideres políticos no están haciendo perder el tiempo a todos los españoles. Rajoy cuenta con el rechazo personal de los demás partidos; Sánchez no es capaz de aglutinar el PSOE ni de liderar un país; Iglesias tiene demasiados enemigos para alcanzar una victoria y Rivera ha perdido todas sus posibilidades. Si hay terceras elecciones, la renovación de nuevas caras y de nuevas actitudes en el dialogo es una prioridad para que esto pueda cambiar.

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