Podemos afronta el nuevo escenario electoral con la aspiración de romper el empate con el PSOE y arrebatarle el liderazgo de la izquierda, con la coalición de Izquierda Unida. La posibilidad de un «sorpasso» de Podemos al PSOE, podría ser una posibilidad, la otra el conservadurismo y la continuidad de Rajoy. Supongo que las urnas castigarán a Ciudadanos, por modificar sustancialmente su posición, pasando de defender su abstención para un gobierno del PP en minoría, a firmar un acuerdo de investidura con el PSOE y estar dispuestos a entrar en un Gobierno con Pedro Sánchez. Y, perderá votos el PSOE por su pacto con Ciudadanos y su fracaso de no formar gobierno. La sombra del «sorpasso» planea sobre el PSOE.

Después de más de cuatro meses desde las elecciones del 20-D, se da por finiquitada la legislatura, los partidos han sido incapaces de ponerse de acuerdo para formar un gobierno y ahora nos espera una larga precampaña hasta el 26-J. Nadie reconoce la culpa y todos recriminan al resto de partidos de la repetición electoral, son los adversarios políticos los culpables de que no se haya formado un gobierno.

El único que lo intentó, fue el socialista Pedro Sánchez, con su acuerdo con Ciudadanos, pero no logró más apoyos, excepto el voto de Coalición Canaria. Se encontró con el bloqueo de Podemos y del PP. Los de Podemos con su gobierno a la valenciana y el PP con su gran coalición entre PP, Ciudadanos y PSOE. Rajoy culpa a todos de no aceptar que el PP ganó las elecciones, con siete millones de votos. Unos culpan a Podemos de perpetuar a Rajoy, otros culpan al PSOE de pactar con Ciudadanos. Pedro Sánchez, buscaba un pacto imposible con Podemos y Ciudadanos. Unos hablan de gobierno moderado otros de reformista. La consulta catalana ha constituido una línea roja, tanto para el PSOE como para Podemos, por la negativa socialista a aceptar que los partidos nacionalistas facilitaran su investidura.

Ha faltado dialogo, todos con discursos inamovibles, con el empeño por imponer cada uno sus ideas, con diferentes miedos, con el ansia de sillones. Todo ha hecho imposible llegar a un acuerdo en estos cuatro meses. Todos insisten en los mismos argumentos que han llevado, a sabiendas a la repetición electoral, todos son culpables.

Nunca se ha vivido una situación en la que la falta de acuerdo político impida formar Gobierno y tengan que repetirse nuevas elecciones, pero me niego a reconocer que sea un fracaso de la política, fracaso sería no poder votar, pero tenemos la opción de volver a decidir lo que queremos. Ahora, todo está un poco más claro. Pero, la abstención, la derecha mediática dura, los votantes desencantados y el deseo de seguir igual competirán con los que tenemos ganas de cambio. La solución el 26-J, aunque no creo que haya «sorpasso», por lo menos de momento.

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