Cuando se pierde el control de una situación, cuando se rompen las normas de convivencia y se sobrepasan los límites, cuando el diálogo y la política no son capaces de encontrar soluciones se recurre al término de «mano dura». Una forma para evitar la desautorización y la permisividad, poniendo unas reglas y castigando con firmeza, incluso utilizando la violencia física. Parece que cada día hay más gente de acuerdo, que la solución para Catalunya es la mano dura: aplicar «sine die» el 155 y la intervención policial en las calles de las ciudades catalanas. 

Cada día es más difícil, buscar argumentos para comprender ciertas actitudes y provocaciones del independentismo catalán, como por ejemplo la defensa de la «vía eslovena» este sábado por parte del presidente de la Generalitat en la presentación del Consell per la Republica. Estamos hablando de Eslovenia, el primer país que consiguió la independencia y lo que significó la disolución de Yugoslavia como nación. Con su declaración de independencia, su posterior referéndum a los seis meses con un 95 por ciento de respaldo y seguida de una guerra de diez días, consiguió el reconocimiento internacional.

La pregunta es si el independentismo catalán, que siempre reivindicó el pacifismo, está dispuesto a cambiar la vía escocesa por la vía eslovena. Si los líderes independentistas creen si es más importante, la independencia de Catalunya que la muerte de unos catalanes y catalanas para conseguirla. Estamos hablando de guerra, de muertes, de represión, de dolor, de odio…, para no conseguir la independencia. Porque el Estado español no está dispuesto a perder la unidad de España, igual que lo hizo Belgrado con Eslovenia, pero porque estaban más preocupados por Croacia. 

Después de estas declaraciones, después del hartazgo del resto de españoles sobre el tema catalán, después de los resultados de las elecciones andaluzas y el auge de Vox como reacción a todo esto, después de los constantes mensajes del PP y Ciudadanos a la aplicación del artículo 155 y sobre todo el temor por parte del PSOE de perder más votos en el resto de España. El PSOE cambiará los principios de diálogo por la mano dura, para recuperar a esos votantes socialistas que se han abstenido en las elecciones andaluzas o han votado a otros partidos.

Mano dura inflexible para Catalunya como medida que comparten la mayoría de los españoles, para que no se produzcan declaraciones independentistas, para que desaparezcan los lazos amarillos de las calles y para que los CDR no corten carreteras y vías férreas, para que la mano dura sea la solución a una política incapaz de buscar otras soluciones. La mano dura como la judicialización, no solucionará el problema, lo agravará más aún. El fracaso de los independentistas catalanes y de los constitucionalistas solo servirá para el triunfo de la derecha en las próximas elecciones españolas y el auge de Vox. Porque ni la falta de inteligencia de los políticos catalanes ni la mano dura, es la solución ni para España ni para Catalunya. 

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