El respeto institucional es el comportamiento que deben tener los integrantes de una institución, independientemente de su ideología y del partido político, más que una exigencia debería ser simplemente una cuestión simplemente de buenas formas, de educación. Las instituciones las hacen las personas, sería un buen ejemplo para el Congreso de Diputados, el lugar dónde se toman acuerdos para mejorar la vida de los ciudadanos, sirviera como ejemplo de respeto y educación para todos los ciudadanos.

Ayer lunes, Felipe VI presidió en el Congreso la sesión solemne de apertura de la XIV legislatura, hasta aquí todo normal, como dice el Artículo 1.3 de la Constitución Española: «La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria» y en el Artículo 56 dice que: «El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y  permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones… Eso significa que España es una monarquía parlamentaria donde el jefe del estado es un rey, pero que no tiene poderes ejecutivos, los cuales recaen en el presidente del Gobierno. Y a su vez, el presidente del Gobierno es elegido por el Parlamento, que se forma tras el voto universal, libre, igual, directo y secreto de todos los españoles. La gran diferencia de ser una monarquía, es que el Rey de España no le elige el pueblo, es un cargo hereditario.

Que el Rey es el Jefe del Estado se debe de acatar, porque lo dice la Constitución, cosa muy diferente es que algunos españoles y españolas pensemos que la monarquía es antidemocrática desde el mismo momento que es vitalicia y hereditaria. Aparte, de poner en duda su legitimidad, porque según la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado de 1947,  Juan Carlos de Borbón juró ante las Cortes franquistas y por los principios nacionales del Movimiento, el 22 de julio de 1969, como sucesor de Franco a título de rey. Pensar que algún día se pueda votar a un Jefe del Estado, es una opción tan respetable como tener que aceptar que tenemos una monarquía refrendada por el voto a la Constitución del 78. 

Pero, no tiene nada que ver con el respeto institucional, una cosa es luchar por que España sea una república y otra cosa muy diferente, es aceptar que ahora somos una monarquía parlamentaria. Sin embargo, respeto la libertad de expresión de discrepar, de aplaudir o de no aplaudir un discurso, pero creo que la obligación de los diputados y diputadas es asistir, mostrar educación y respeto institucional. Aparte, de pedir coherencia, si durante la apertura de XII Legislatura, en noviembre de 2016, Podemos se negó a saludar al Rey y a aplaudirle, ¿Por qué este año han hecho lo contrario? ¿Se han cambiado los principios o es «obediencia debida» por pertenecer a un gobierno de coalición? Será verdad que como dijo Pablo Iglesias, tras la firma del pacto con Pedro Sánchez: «Tendremos que ceder en muchas cosas«.

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