No se defiende la libertad ni la educación desde la escuela concertada, aunque todos los padres y madres son libres de escoger para la educación de sus hijos la que crean que es mejor: pública, concertada o privada. La escuela concertada es un instrumento de la derecha política y de la Iglesia Católica para adoctrinar en lo religioso, social, político y económico. La escuela concertada es una carencia histórica, porque desde el fin de la dictadura franquista, ningún gobierno ha tenido como objetivo crear una red de escuela pública que alcanzara a toda la población. La escuela concertada es una forma de privatizar y dañar a la educación pública, al servicio de determinadas ideologías y de la religión católica, todo esto pagado con fondos públicos. Mientras que la escuela pública es laica y aconfesional, inclusiva y plural ideológicamente.

Cuando se oyen gritos de «libertad» en el Congreso de Diputados tras la votación y aprobación de la Ley Orgánica de Modificación de Ley Orgánica de Educación (Lomloe), testificamos el fracaso de la política española de ponerse de acuerdo en una Ley de Educación, la octava norma educativa de la democracia, cuyo objetivo es derogar la Lomce o «ley Wert«, vigente desde 2013. Y, que todos tenemos la certeza de que la Lomloe será derogada si el próximo gobierno es de mayoría conservadora. Una ley que ha tenido tres puntos destacados para la derecha: la eliminación de la mención del castellano como lengua vehicular; un mayor énfasis a favor de la escuela pública y un mayor control de la concertada; y la progresiva transición, de una educación ordinaria y otra especial, a un modelo inclusivo que integre a ambas, cambios que han generado mucha polémica.

La educación es inversión y no gasto, nunca debería servir a incrementar las diferencias ideológicas, culturales y sociales, ni a impulsar los fanatismos. Por encima de los intereses privados y religiosos que no ofrecen una educación libre, está el mantenimiento gratuito y universal de nuestros derechos sociales, pagados y soportados por el esfuerzo de todos y todas. Que no nos confundan y nos hablen de libertad de elección, de libertad de los padres, de libertad ideológica, porque lo único que buscan es un retroceso en nuestros derechos como ciudadanos. Por un modelo de escuela pública, laica, inclusiva y gratuita con los ideales republicanos de libertad, igualdad y fraternidad, para asegurar principios como la justicia, la convivencia, la cohesión social, porque no hay una verdadera democracia sin el carácter público e igualitario de la escuela.

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