La vuelta a la normalidad será difícil en el ámbito de la educación, sino se plantea un cambio de modelo en la escuela, para que sea segura. La pandemia del coronavirus ha puesto un final de curso muy poco habitual, que puede ser el precedente de un nuevo curso igual de accidentado. Lo más grave, es que a falta de mes y medio para el retorno a las aulas, solo hay incertidumbre, falta de concreción y por supuesto ninguna medida clara, a nivel autonómico, para el nuevo curso. No solo son cuestiones de prevención de la salud, de recortar el número de alumnos por clase, de la relación social entre alumnos y profesores, del aumento de profesores, de los horarios, del currículum, de optar por una enseñanza presencial o enseñanza online, de un aumento de tecnología. Hay que cambiar el modelo actual de escuela pública, reconstruir una escuela sin improvisación y con consenso, entre todas las partes: política, comunidad educativa, sindicatos y familias, entre todos. Un gran consenso, una nueva Ley de Educación, fuera de partidismos y con visión del futuro. 

Las medidas de higiene y distanciamiento social obligan a hacer cambios físicos, menos alumnos por clase, significa más aulas, más colegios. El distribuir a los alumnos en grupos más reducidos comporta aumentar la plantilla de docentes, imposible a mes y medio del inicio del curso. La falta de preparación de los docentes en medidas sanitarias. No tener los colegios las instalaciones suficientes para un distanciamiento social, las dificultades para establecer periodos de recreo que garanticen la distancia de seguridad, la falta de aseos para asegurar un lavado de manos habitual. No poder mantener unas medidas de limpieza con los medios actuales. Las problemas añadidos  son aún mayores en aulas matinales y comedores escolares, por falta de aforos y de monitores. Entre otros…

Nadie nos puede asegurar de que la escuela sea un entorno seguro con los espacios, infraestructuras y con el personal del que se dispone actualmente. Todo eso sin pensar en que puedan aumentar los rebrotes o que acabemos en otro confinamiento. Estamos a la espera de las indicaciones de los responsables educativos que nos digan: que tienen claro cómo tiene que ser la escuela como espacio relacional y educativo; que tengan prevista la inversión tecnológica para garantizar la conectividad; que se aumentará la plantilla de profesores; que habrán todas las medidas de prevención sanitaria…

Porque no solo estamos hablando de la salud de profesores, alumnos y personal no docente. Ni siquiera de educación de nuestros hijos e hijas, ni de brecha digital, ni de las diferentes competencias digitales de los padres. Estamos hablando del futuro de todos esos niños y niñas. Sin olvidar que las escuelas públicas son parte fundamental para que padres y madres puedan conciliar el trabajo y la familia. El modelo de escuela pública debe de cambiar, no solo por el coronavirus, sino por todo y por todos, aunque me parece que nadie piensa hacer nada o por lo menos eso parece..

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *