Mariano Rajoy ha denunciado en innumerables veces el riesgo de los políticos amateurs:  “No son tiempos para políticos amateurs”, «el riesgo de confiar en políticos amateurs»,  «gobernar no es para amateurs»…  La reivindicación de Rajoy de los políticos profesionales ante los supuestos políticos amateurs, tiene muchas dudas por mi parte. Durante estos 40 años de democracia hemos conocido una raza de políticos profesionales que se han perpetuado en el poder o en su respectivos escaños. Políticos aprovechados, egoístas, centrados en sobrevivir electoralmente. incapaces de recoger las demandas sociales, preocupados en su provecho personal y en el clientelismo.

El quid de la cuestión es tener políticos capaces de ilusionarnos, de cumplir demandas sociales y de resolver las necesidades de toda sociedad. Me da igual sean amateurs si cumplen sus promesas, necesitamos gente preparada que entre en la política y que aporte mucho a la sociedad. No me sirve el atacar a los políticos y hacer anti-política, antes que menos políticos necesitamos tener mejores políticos.

Ser amateur en política, ser unos recién llegados, ser los últimos en llegar tienen que pagar un peaje de equivocaciones y de falta de experiencia. Quizás no saben hacer política, como la hemos entendido hasta ahora. Quizás no tienen experiencia en gestionar. Pero, por el contrario tienen una parte de ilusión, de inocencia y de motivación; lo que aporta frescura, originalidad y pasión en todo lo que se dice y se hace. Los políticos amateurs tienen la responsabilidad de dar respuestas a lo que los políticos supuestamente profesionales no solucionan. No debemos aceptar que solo los profesionales nos «salvarán», porque todos hemos sido novatos, inexpertos, amateurs en alguna faceta de nuestra vida y al final todos hemos aprendido.

Lo único que espero es que los políticos amateurs cuando ya sean profesionales, no cometan los mismos errores: como alejarse de sus votantes, olvidarse de sus principios, no favorecer la comunicación y la transparencia, tener tentaciones ante la corrupción y las puertas giratorias, ni pensar que la política es una carrera profesional para toda la vida… Pienso que los políticos deberían estar ejerciendo su labor mientras son amateurs y no pierdan sus ideales, su pasión y las ganas de cambiar la sociedad.

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