No tenemos memoria, nos hemos olvidado pronto de ese pasado cercano… Ayer sábado en Nerja (Málaga) falleció Jose Utrera Molina, ministro y vicepresidente en diferentes Gobiernos de Francisco Franco, y uno de los últimos representantes de la dictadura franquista, a la salida del féretro de la iglesia, varias personas con ropa oscura a ambos lados de la puerta y al tiempo que alzaban los brazos han coreado el Cara al Sol, himno de la Falange Española de las JONS, a lo que ha seguido un «Viva España».

El exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, yerno del fallecido, presente en dicho funeral no ha repudiado dichos hechos, por no estar en política. Pero, un exministro de la democracia debería defender nuestra democracia en todo momento, y estar en contra de unos fachas que hacen apología de una dictadura. No tenemos memoria, se nos olvida que con estos actos y otros similares, enaltecemos a unos criminales que dieron un golpe de Estado contra el orden constitucional de la Segunda República española, provocando una guerra civil y una dictadura durante 40 años.

No tenemos memoria, no podemos olvidar, que detrás de alguien que se siente orgulloso, de levantar el brazo, de enarbolar la bandera franquista, de mantener monumentos y calles franquistas, está en contra de la democracia, la libertad y la paz. El franquismo no fue una etapa de placidez y bonanza en España, fue una dictadura de atraso, censura, asesinatos y tortura. No debemos olvidar, que no es lo mismo defender la democracia que atacarla.

No tenemos memoria, no podemos olvidar, que España es el segundo país del mundo, después de la Camboya del sanguinario Pol Pot. con más fosas comunes. Que hay unas 130.000 personas desaparecidas, más de 2.000 fosas comunes identificadas por el Ministerio de Justicia. Se ha querido olvidar nuestra historia debajo de las cunetas, del olvido, el Estado ha querido echar tierra encima y solo unos pocos siguen luchando por resarcirse del olvido, como la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).

No tenemos memoria, el franquismo mató y torturó durante cuatro décadas. Luchar contra el franquismo no es reabrir heridas sino intentar cerrarlas y no dejar camino para que nunca vuelva a pasar. No podemos aceptar que nadie se enorgullezca de una etapa de nuestra historia a los que muchos solo les interesa impunidad, amnesia e ignorancia. A casi diez años, de la Ley de la Memoria Histórica (Ley 52/2007 de 26 de Diciembre), que establece que los “escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación personal o colectiva del levantamiento militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura deberán ser retiradas de los edificios y espacios públicos, parece que aún hay miedo de quitar los vestigios franquistas. No tenemos memoria, pero algunos quieren que el pasado siga con nosotros o quizás que nada hubiera cambiado.

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