El Reino Unido ha abandonado esta media noche la Unión Europea, después de 47 años después de su ingreso, el Brexit obliga a plantearse un nuevo proyecto de viabilidad para el Reino Unido y el final o el comienzo de una nueva Europa. El Brexit ha sido un episodio más de las guerras identitarias de nuestro tiempo, una cuestión de identidad, un nosotros frente a ellos. El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, ya no pertenece a la Unión Europea, otra cosa diferente es si alguna vez se sintieron realmente europeos. Es algo más que los 33 kilómetros entre Dover y Calais, lo que siempre ha separado a los europeos de los británicos, ellos siempre se ha sentido diferentes. 

La polémica del Brexit ha intensificado esa distancia física y psicológica de los habitantes del Reino Unido con los habitantes del continente. Unos habitantes divididos entre los que están a favor del Brexit y los que no lo están. La Unión Europea como unión supranacional, política y económica de algunos países de Europa, ha perdido al Reino Unido y se queda actualmente integrada por 27 países. El Reino Unido ha decidido «recuperar el control» sobre sus propios asuntos y perder las cuatro libertades fundamentales por ser miembro de la UE: la libre circulación de trabajadores, mercancías, servicios y capitales. Quizás por preferir un mejor control de sus fronteras respecto a la migración.

El primer ministro Boris Johnson reconoció que el país estaba dividido, pero tras su aplastante elección del año pasado, tiene todo el poder de comenzar una etapa lejos de la UE y más cerca de Estados Unidos, para firmar acuerdos comerciales. Si Johnson decide alejarse de Europa, la Unión Europea se convertirá en rehén de la política de los Estados Unidos en contra de China y Rusia. Y, además implementará, probablemente,  soluciones diferentes que la UE a los retos inmediatos, del cambio climático, la revolución digital, la seguridad o la migración. El Brexit es escoger el aislamiento, perder los beneficios de pertenecer a la UE, tener que hacer recortes económicos, tener que pagar impuestos por las exportaciones, acabar con la libre circulación de trabajadores, mercancías, servicios y capitales… Pero, la Unión Europea ha perdido la quinta potencia económica mundial y sobre todo el concepto de unidad como gran argumento, ahora la pregunta, es si habrán más países que la quieran abandonar y la posible repercusión económica en su subsistencia…

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