Se han cumplido cinco años de la fundación de Podemos, de la oportunidad del asalto del cielo y ahora es el momento de mayor debilidad y la sensación de una oportunidad perdida. El partido morado no ha sabido gestionar todas las ilusiones desprendidas después del 15-M: errores como: la unión de Podemos e IU que no ha funcionado electoralmente; la actitud durante la pasada legislatura, en la que bloqueó la posibilidad de investir a Pedro Sánchez como presidente socialista, dando una segunda oportunidad a Mariano Rajoy, aunque posteriormente apoyara la moción de censura a Rajoy y se consiguiera por fin la investidura de Pedro Sánchez como presidente del gobierno.

Podemos cometió el error de creerse las encuestas ajenas y propias y de creerse la segunda fuerza política del país, se equivocaron y tuvieron unos resultados estrepitosos y lo que es peor la desmovilización de sus simpatizantes y el no sentirse identificados con el discurso de Podemos. Además, para más inri se ha movilizado la derecha y la ultraderecha contra, según ellos, el discurso podemita, bolivariano y comunista de Podemos.

Podemos, fue fruto del descontento y de la indignación, que no ha sabido deslindarse de la vieja política, de las disputas internas, de los personalismos de Pablo Iglesias, de la rebelión en los territorios y sus mareas. Podemos ha demostrado que es igual que todos los partidos, que no son diferentes. Que no supieron solucionar sus divergencias en Vistalegre-2, en las que
Errejón, más al centro, favorable a entenderse con los socialistas perdió y que ha acabado con su salida del partido.

Todo o nada es la equivocación de Pablo Iglesias, el partido se está desmoronando con la salida de Alegre, Bescansa, Errejón y hoy mismo Espinar. La oportunidad perdida de Podemos puede significar el fin como partido y la posibilidad de un frente de izquierdas que pueda competir en las elecciones europeas, municipales contra las tres derechas. Las soluciones son escasas, pero la única opción ahora es apoyar a Errejón en su candidatura por Más Madrid a la presidencia de la Comunidad de Madrid o presentar la dimisión Pablo Iglesias y esperar a un nuevo Consejo Ciudadano Estatal para encontrar un nuevo líder para recuperar la ilusión de los indignados y de los defraudados.  

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