La necesidad de llamar la atención es muy humana, a muchas personas no les gusta pasar inadvertidas, necesitan reafirmar su autoestima con sus constantes demandas de atención. Son esas personas histriónicas que están obsesionadas con llamar la atención y que hacen lo que sea para atraer el interés de los demás. Internet ha sido el lugar ideal para el histrionismo, donde ocultos tras la pantalla, ha servido para expresarse libremente, pero también para llamar la atención. Son personas que quieren ser siempre el centro de interés, que se comunican, que comparten información, que cuentan sus sentimientos y frustraciones. Que utilizan a sus amigos virtuales por afán de protagonismo, por problemas de identidad, por buscar aceptación o simplemente por comunicarse. La vida virtual se comienza a confundir con la real y quizás es más fácil hacerlo en Internet, donde se muestran todas las luces y sombras del ser humano.

Mientras estoy escribiendo, me identifico también como otro histriónico, que utilizo Internet como bloguero, que rechazo el uso de las redes sociales, pero que intento llamar la atención vertiendo opiniones personales que algunas se pueden confundir, más de una vez, como verdades. Cuando entras en la jungla de Internet, tienes que ser consciente, de que no estás solo, que son millones las personas como tú, que se refugian detrás de una pantalla para llamar la atención y algunos intentarán hackearte; los denominados «haters» te criticarán, intentarán desprestigiarte y te odiarán; los «trol» te intentarán provocar y generar polémica. Ante toda esta jungla, solo puedes competir con ellos o ignorarlos, pero lo más conveniente es no hacerles publicidad, ni alimentarlos y si te cansas, lo mejor es bloquearlos.

Aquí no es cuestión de calificar entre buenos y malos, porque los que intervienen en chats, blogs o redes sociales, en principio solo buscan comunicarse, expresarse o buscar la aprobación de los demás, con el «me gusta» aumentando su autoestima y su reconocimiento social. Personas que la mayoría, son auténticos camaleones, es decir, cambian de formas de ser, según las personas con las que interactúen. Casi todo es postureo, es «fake», es mentira. Cuando entramos en Internet sabemos que tenemos toda la información en un clic, pero también todos sus riesgos, todo lo peligroso, inapropiado, nocivo, inmoral e ilícito y un numero incontable de personas que solo pretenden hacer daño a otras personas. Hemos de recordar que cuando sentimos la necesidad de llamar la atención en Internet, nos pueden confundir entre todo lo malo o nos podemos trastocar nosotros mismos…

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